martes, 25 de agosto de 2009

TRAGEDIA Y FARSA ASTRONÓMICAS

Enrique Arias Valencia

Karl Marx afirmó una vez que todos los acontecimientos históricos suceden dos veces, primero como una tragedia y en segundo lugar como una farsa. Si la condena de Galileo en 1633 fue la tragedia, entonces podemos suponer que el perdón que pidió la iglesia católica hace algunos años, le pidió a Galileo es la farsa. Al menos la tradición popular está convencida de que Galileo fue virgen y mártir de la ciencia. Sin embargo, los más sabrosos acontecimientos de la vida de Galileo nos entregan un retrato más humano, sin su aureola de santidad pero mucho mas interesante.

Nuestra pregunta será ¿es Galileo una víctima inocente de las persecuciones de la malvada inquisición o tuvo que ver su carácter tan ajeno de los matices de la leyenda del cándido mártir?

Finalmente quizá Galileo sea en realidad la farsa que precedió a una tragedia que se llevo a escena antes del heliocentrismo militante del siglo XVI.


GALILEO EL TERRIBLE
El primer conflicto entre ciencia y religión se libró en torno a los cielos, durante el alba de la astronomía telescópica. Claro que hubo antecedentes de heliocentrismo entre los griegos, pero fueron los renacentistas italianos quienes convirtieron dicho sistema en una obra de arte. Por supuesto, la fuente de inspiración del renacimiento era la antigüedad clásica.

Lutero afirmaba que Copérnico era un blasfemo al proponer el eterno girar de la Tierra alrededor del sol; por que en las escrituras se entendía que la Tierra estaba fija, pues el mismísimo Josué había detenido el sol para ganar una batalla con el favor de dios.

No obstante, como en Copérnico había demorado la publicación de su obra casi hasta el día de su muerte habrían de ser otros quienes se dedicaran a desarrollarla y difundirla. En Alemania, el astrónomo místico Johannes Kepler estaba convencido del sistema copernicano por que rendía culto a Helios, Señor y dador de vida. Kepler contaba con el apoyo de influyentes jesuitas, era él de carácter diplomático y por ello tuvo graves problemas con la iglesia, salvo algunos roces esporádicos.

El creador del lenguaje matemático de la ciencia renacentista fue Galileo. E l descubrió las leyes de la dinámica en el sentido moderno del concepto.

Y sin embargo, Galileo salta ala inmortalidad cuando se entera de la invención del telescopio en Holanda; por que si bien los flamencos usaban el telescopio para buscar nuevas tierras en altamar, para columbrar nuevos mundos en los cielos. Armado por el blasón del heliocentrismo Galileo descubrió los satélites de Júpiter que fueron llamados galileanos.

Uno de los máximos logros de la ciencia, es que cuenta con un mecanismo que le permite, con el tiempo autocorregirse. Lo que emprendemos los seres humanos, no es perfecto pero sí perfectible por medio de la práctica. Desde aquel año de 1609 en que Galileo Galilei uso su anteojo de treinta aumentos para estudiar el firmamento su figura quedó esculpida en la historia de la ciencia como una presencia paradójica . En la vida de Galileo intervienen su carácter personal, su solitario espíritu, su presunción sus modales sarcásticos y su egoísmo. De otro modo, ¿cómo podríamos explicarnos que en el Dialogo sobre los sistemas principales del mundo, nuestro héroe no menciona los descubrimientos de Kepler que tanto le habían servido, pero si tiene tiempo para burlarse del papa en dicha obra?. "Galileo se equivocó con su teoría de las mareas para apoyar la teoría de los movimientos terrestres, si bien era un error bastante comprensible para la época en que lo cometió".* Sin embargo, Galileo con su telescopio había observado correctamente que Venus presenta fases como lo prevé el modelo copernicano.

Galileo era muy hábil para buscarse enemigos influyentes. Disputaba con el jesuita Scheiner el descubrimiento de las manchas solares, y cuando Galileo publico su Diálogo, el sacerdote hizo notar que uno de los personajes de la obra, el torpe Simplicio, el cual defendía la idea de una Tierra inmóvil era una burda caricatura del papa Urbano VIII. Lo mas curioso es que dicho papa había sido amigo de Galileo, incluso había compuesto un poema para celebrar su descubrimiento de los cuatro satélites de Júpiter; pero el astrónomo se las ingenio para enemistarse con él y el papa no tuvo mas remedio que citarlo a declarar en el tribunal de la Iglesia. Galileo fue juzgado y obligado a desdecirse en 1633. No fue torturado pero si amenazado. Como podemos ver parece que Galileo provoco su propio juicio en el cual no sufrió el rigor de toda la ley, por lo que se trato de una farsa dirigida por su temperamento.


GIORDANO BRUNO
Galileo fue la farsa. Si Karl Marx tiene razón debemos buscar la tragedia que precedió a Galileo. El 27 de febrero 1594 Giordano Bruno es encerrado en el calabozo del Santo Oficio de la ciudad de Roma, debido a la actitud que el reo había mostrado hacia variados temas científicos y teológicos.

Recordemos que en la época de Bruno había quienes afirmaban que la Tierra ocupaba el centro del Cosmos, y había quienes defendían con pasión desmedida la idea de que era el Sol del centro del Universo. Pues bien, para Bruno el universo es infinito y no tiene centros particulares, con un número infinito de soles y planetas, haciendo pedazos el sistema de Ptolomeo, desbaratando incluso las esperanzas del heliocentrismo neonato. Giordano demostró que ni la Tierra ni el Sol eran el centro del Universo.

También declaró que las estrellas se mueven y los movimientos perfectamente circulares solo existen en la geometría y no en la realidad. Por eso las órbitas de los planetas no deben considerarse circulares, como afirmaba toda la antigua astronomía. Su libro Del infinito universo y de los mundos era toda una provocación, pues la Iglesia opinaba, que infinito sólo Dios.

Bruno era un sacerdote, pero en filosofía mucho de panteísta. Contemplaba la naturaleza como vida, alegría y belleza, plena de actividad y divinidad manifiestas. La religión nada significaba, a menos que el Creador fuera distinto de su creación. Bruno sostenía que eran idénticos. El nuevo Cosmos de Bruno no tenía sitio para el cielo de la religión. Elucubró la imposibilidad de obtener mediciones precisas, ya que si los cuerpos están formados de átomos en continuo movimiento, entonces los extremos de estos y del instrumento de medición no son precisos. Estos argumentos y otros muchos provocaron su arresto y fue sentenciado en la hoguera el 17 de febrero de 1600.


CONCLUSIÓN
Galileo expresó que: “El libro de la naturaleza está escrito en el lenguaje de las matematicas”. Y vaya que se empeñó en demostrarlo. Muchos años después, Descartes heredó la enseñanza de Galileo y en un chispazo de intuición descubrió el plano que ahora lleva su nombre. Hay quienes responsabilizan a Descartes por la supuesta catástrofe que dividió al mundo en dos mitades. Una espiritual y otra material. En realidad, cuando el filósofo francés elaboró el plano cartesiano no sólo dividió el mundo en dos sectores conocidos como X e Y, también dividió su plano en cuatro cuadrantes. Y la herencia de Descartes es sólo una metáfora que podemos trascender con la ayuda del panteísmo como el que practicó Giordano Bruno; después de todo, para Bruno el Universo es infinito, y eso es algo que muchos matemáticos de hoy también lo saben.

*Debo a Fernando Cuartero la corrección en cursivas de esta frase, que en mi autoría decía de manera inexacta: "Galileo también falseó una teoría de las mareas para apoyar la teoría de los movimientos terrestres".

14 comentarios:

Äriastóteles Lumínico dijo...

¡400 años del telescopio de Galileo!

:)

Atilio dijo...

Aunque sea una tautología o una redundancia, afirmar que lo bello es bello vale de alguna manera para rescatar tu estetismo.

Sin embargo, un texto bello se vuelve feo si provoca melodramatismo pues éste tiene el defecto de amplificar el misticismo.
Ello no es grave todavía. Pero cuando la emoción provocada se relaciona con las pulsiones más agresivas y peligrosas, el tema se vuelve algo más complicado.
Un ejemplo de ello es cuando se "revelan" aspecto humanos de grandes hombres y la gente se siente defraudada, vaya uno a saber porqué.
Supongo que no serán tan tontos como para haber pensado que el hombre, ateo en general, era un dios, no?

Cuando no me puedo hacer más el tonto yo mismo es en aquellos casos en los cuales otro hombre, en este caso disfrazado con ropas extrañas y con voz amaricada, es descubierto cometiendo un acto reprochable.
En esos momentos se nos recuerda que pertenece a una secta que, por estar hecha por hombres, es falible, que el perdón de dios es infinito, que lo que hay que ver es el big picture.

La indulgencia consiste en hacer lo fácil, aunque sea bello.
La calidad consiste en esforzarse para que lo bello sea también excelente.

A partir de un momento histórico fuimos capaces de admirar hombres malditos y geniales. Diógenes, Sade, Nietzsche, Blake, Camus, Sartre, etc.
Es sospechoso que no hayamos podido hacer eso todavía con científicos.

Äriastóteles Lumínico dijo...

Hola, Atilio.

Mmmmmmmh! Parece que comparimos la emoción del enojo.

¡Saludos enojados!

¡Naaaaaaaah: cada vez que te leo se me va el enojo! :)

Atilio dijo...

Si, lo pensé antes de apretar "publicar el comentario" y me dije que tampoco es esto una cuestión de vida o muerte.

Saludos afectuosos.

Äriastóteles Lumínico dijo...

Cada vez que te leo, soy feliz. Por lo tanto, ahora soy feliz.

Cuartero dijo...

Arias, existe en estos momentos un movimiento revisionista, o más bien, negacionista, que pretende culpar a Galileo, total o parcialmente, de la persecución de que fue objeto, a fin de exculpar, total o parcialmente, a la Iglesia, culpable sin duda de dicha persecución injustificable. No sé si tu post va en esa línea, aunque parece influido.

Es cierto, no obstante, que su carácter no fue fácil, pero, ¿acaso lo fue el fue el de Newton, mucho peor que el de Galileo?, trató mal a su familia, trató mal a Kepler, era presuntuoso y egoísta, y tuvo muchos enemigos, si. Pero, ¿eso justifica el trato recibido? Ridiculizó a sus rivales, siempre con argumentos, pero, ¿por ello debía ser acusado de falsario, sin argumentos?

No. En el conflicto que le enfrentó con la Iglesia tenía toda la razón, y fue obligado a abjurar sin motivo, pues todo lo anterior nada tiene que ver con ello. Fue procesado dos veces por la Inquisición (no creo que haya muchos más casos), y es cierto que salió bien parado; pero es tendencioso, muy tendencioso lo que dices: “No fue torturado pero si amenazado”.

Vamos a ver, también hablas de Giordano Bruno, que fue procesado unos años antes. También a él se le dio la oportunidad de abjurar, y no lo hizo. Fue quemado en Roma, y el inquisidor que lo condenó fue el cardenal Bellarmino. Se te olvida que el inquisidor que procesó a Galileo fue el mismo Bellarmino. ¿Le amenazó solamente? ¿Tú que habrías hecho en ese caso? También Al Capone dijo una vez: “Una sonrisa y una palabra amable consiguen muchas cosas; pero una sonrisa, una palabra amable y una pistola consiguen mucho más”. ¿Crees que era poca cosa una amenaza viniendo de quien venía?

Por tanto, estoy totalmente en desacuerdo con tu afirmación de que “parece que Galileo provocó su propio juicio en el cual no sufrió el rigor de toda la ley, por lo que se trató de una farsa dirigida por su temperamento”. No es cierto en absoluto tal afirmación, pues ni provocó el juicio (¿acaso no tenía razón ni disponía de pruebas de ello?), y sí sufrió el rigor de toda la ley, pues con el propio carácter de Galileo que le reconoces y con lo pagado de sí mismo que sí que era, ¿era factible que abjurara de algo en lo que sabía que tenía razón si no temiese todo (¡todo!) el peso de las leyes vigentes. ¿Acaso dudas de lo que le hubiese pasado si no hubiera abjurado?

Äriastóteles Lumínico dijo...

Äriastóteles Lumínico dijo...
¡Cuartero!: ¡Es un verdadero honor que visites mi blog!

Leeré tu mensaje con la debida calma para poderte contestar.

¡Un saludo!

Äriastóteles Lumínico dijo...

Hola, Cuartero. En realidad, mi ensayo perseguía varios objetivos:

1) Ensayar el bello aforismo de Marx, que dice: “Todos los acontecimientos históricos suceden dos veces, primero como una tragedia y después como una farsa”. De hecho, el título del artículo, apunta a dicho ensayo. Tú criticas brillantemente este objetivo cuando objetas:

Cuartero dijo: “Por tanto, estoy totalmente en desacuerdo con tu afirmación de que “parece que Galileo provocó su propio juicio en el cual no sufrió el rigor de toda la ley, por lo que se trató de una farsa dirigida por su temperamento”. No es cierto en absoluto tal afirmación, pues ni provocó el juicio (¿acaso no tenía razón ni disponía de pruebas de ello?), y sí sufrió el rigor de toda la ley, pues con el propio carácter de Galileo que le reconoces y con lo pagado de sí mismo que sí que era, ¿era factible que abjurara de algo en lo que sabía que tenía razón si no temiese todo (¡todo!) el peso de las leyes vigentes”.

Y añades: “¿Acaso dudas de lo que le hubiese pasado si no hubiera abjurado?”

Respondo: No dudo de lo que hubiese pasado, pero sí dudo que el juicio llegase incluso a ponerse en marcha si el carácter de Galileo hubiese sido otro. ¡Tenía todas las de ganar! Hasta se había hecho amigo del papa anterior; pero el destino se lo quitó...

2) Inclinar mis simpatías hacia Bruno, en realidad por cuestiones esotéricas: igualar el Cosmos infinito con el Dios infinito. Panteísmo, ni más ni menos.

3) La fuente de la así llamada revisión que hice de Galileo está en Sir James Jeans, en su Historia de la física.

Dices: “Arias, existe en estos momentos un movimiento revisionista, o más bien, negacionista, que pretende culpar a Galileo, total o parcialmente, de la persecución de que fue objeto, a fin de exculpar, total o parcialmente, a la Iglesia, culpable sin duda de dicha persecución injustificable. No sé si tu post va en esa línea, aunque parece influido”.

Respondo: Yo más bien le llamaría una fatal coincidencia de voluntades. ¿Será la mía una farsa o una tragedia? Todo dependerá de qué acontecimiento anteceda a éste.

4) Celebrar los 400 años de la invención del telescopio de Galileo con fines astronómicos.


4 bis) ¿No es ésta la falacia tu quoque cuando dices?:
“Es cierto, no obstante, que su carácter no fue fácil, pero, ¿acaso lo fue el fue el de Newton, mucho peor que el de Galileo?, trató mal a su familia, trató mal a Kepler, era presuntuoso y egoísta, y tuvo muchos enemigos, si. Pero, ¿eso justifica el trato recibido? Ridiculizó a sus rivales, siempre con argumentos, pero, ¿por ello debía ser acusado de falsario, sin argumentos?”

Que Newton haya sido astutamente grosero no exime a Galileo de sus peligrosas groserías.

Quizá a Newton y a Galileo habría que condenarlos a unas buenas lecciones de etiqueta.

Galileo sí falseó los datos sobre las mareas, para probar lo del heliocentrismo.

5) Saludarte. ¡Eso sí lo logré!

Cuartero dijo...

Gracias por los saludos, el honor es mío al visitarte.

Galileo era un pedante pagado de sí mismo, pero un genio de la ciencia, igual que Newton, pero esos defectos no les hacen merecedores de la muerte, a la que Galileo se acercó. Menos mal que no le falló la inteligencia al final, o quizá como ya estaba escarmentado de Bruno, pudo actuar correctamente.

Había sido muy buen amigo del papa Urbano VII, así es, y sabemos que esa amistad terminó como el rosario de la aurora. No obstante, cuando al finalizar una amistad entre dos amigos, y entonces uno de ellos decide matar al otro, yo tengo muy claro cual de ellos ha obrado peor.

Sobre Bruno, éste sostenía que el universo era infinito, y que las estrellas eran soles con sus mundos. En realidad, Galileo tenía una prueba de esto, pues vio con el telescopio que el Sol aumentaba de tamaño sobre el que se veía a simple vista, que la Luna aumentaba de tamaño, que Venus, Mercurio, Marte, Júpiter y Saturno aumentaban de tamaño, pero también observó que las estrellas NO aumentaban, aunque se veían más, y brillaban más, pero seguían siendo puntos sin poder verles el disco. Esto le sirvió para refutar la objeción de Tycho Brahe sobre que si la Tierra giraba alrededor del Sol, deberían verse las estrellas en posiciones distintas a lo largo del año (paralaje). Galileo con su observación sostuvo que estaban tan lejos (por eso no aumentaban de tamaño) que no se podía observar el cambio en la paralaje.

Esto era correcto, pero como consecuencia obvia es que, si las estrellas estaban lejos, y aún así las vemos, deberían ser soles que brillaban con luz propia. Esto Galileo nunca lo llegó a decir, pero es lógico que se le ocurriera, aunque el humo de la hoguera de Giordano aún olía en Roma, y si afirmar que la Tierra giraba lió la que lió, decir que había infinitos mundos parecía más duro, y Galileo, si se dio cuenta de esto, hizo bien en callar.

“Galileo sí falseó los datos sobre las mareas, para probar lo del heliocentrismo.”

También merece la pena pararse un momento en el manido tema de las mareas, muy mentado por aquellos defensores del revisionismo del proceso inquisitorial contra el toscano.

La prueba de las mareas, apareció en el día 4 del diálogo de los sistemas del mundo, y es un argumento sumamente brillante. Galileo, y con razón, estaba sumamente orgulloso de ella, aunque a la postre resultó equivocado, pero en absoluto falseó ningún dato. Sus resultados eran coherentes con la información de que disponía, aunque era insuficiente.

La base de su razonamiento es que el movimiento rotatorio de la Tierra, al moverse en su traslación alrededor del Sol hace que los puntos situados en la superficie Tierra sufran aceleraciones y deceleraciones cada 12 horas, y eso podría explicar las mareas, en opinión de Galileo, fenómeno que carecía entonces de una explicación convincente.

SIGUE

Cuartero dijo...

Para explicar esto, tenemos que la velocidad de la rotación de la Tierra era conocida bastante bien, pero no la de traslación ni la distancia entre el Sol y la Tierra. Galileo supuso unos valores que, de ser ciertos, explicarían las mareas. El caso es que no lo eran, sino que eran muy, muy superiores. Pero nadie podía saberlo entonces, ni tenía los medios para calcular los correctos, por lo que la suya era una explicación coherente. Mientras que la contraria, la de la influencia de la Luna, no explicaba el por qué de esta influencia que Galileo achacaba a la magia en una crítica, común en él, demoledora. En cualquier caso, la solución de Galileo explicaba todo, y la de la Luna no.
Sin embargo, tenía un problema, y es que su sistema predecía una única marea al día, cuando todo el mundo sabe que hay dos. Pero este problema también lo tenía la explicación de la influencia de la Luna, pues la Luna sólo pasa una vez al día por encima del mar, y hay, sin embargo dos mareas. Galileo no dio explicaciones convincentes de su fallo, pero atacó muy bien al contrario por tener ese mismo defecto. Galileo era muy bueno en esto.

Fue necesario Newton con dos explicaciones nuevas para dar la solución correcta, por un lado la atracción gravitatoria para justificar la influencia lunar, y por otro el cálculo diferencial para explicar el curioso fenómeno de que cuando la Luna está en el lado contrario se produce una especie de repulsión para producir otra marea, no es exactamente una repulsión, sino que procede de la atracción sobre los extremos. Con matemáticas se explica muy bien, pero estas matemáticas eran inexistentes.

Con todo, el movimiento predicho por Galileo existe en realidad, sólo que es muchísimo más pequeño que el que produciría las mareas, si bien influye en la dirección de los vientos dominantes, y debe tenerse en cuenta en el cálculo de la climatología. También es el mismo efecto el que hace que el nivel del mar en el canal de Panamá sea superior en el lado del Atlántico que en el del Pacífico.
Pero la ciencia funciona así, con resultados provisionales, y aún cuando hoy día se sabe que la explicación de Galileo es incorrecta, esto es por observaciones posteriores, pero vista en el contexto en que se hizo no lo era, tenía más razón que sus contrarios. Como también la hipótesis geocéntrica es más acertada que la heliocéntrica antes del uso del telescopio, que proporcionó las pruebas necesarias para rebatir aquel. Todos los resultados científicos son válidos hasta mejor observación, y dejan de serlo si no satisfacen los resultados. También en este método científico no basta decir algo correcto, también hay que explicar por qué es así, y si no se hace, cualquier afirmación carece de valor. Por ello, la hipótesis de la influencia lunar en tiempos de Galileo, sin decir en qué afectaba esta influencia ni porqué era menos válida que la de la rotación de la Tierra.

Äriastóteles Lumínico dijo...

Sencillamente genial, Cuartero. Has honrado a uno de mis sabios favoritos, y me has honrado a mí al señalarme un grave error.

Ignoro qué haría un académico en este caso, y por eso te pregunto a ti, para compensar esta frase de mi ensayo:

"Galileo también falseó una teoría de las mareas para apoyar la teoría de los movimientos terrestres".

¿debo poner un asterisco que remita a tu disertación?

¡Saludos!

Cuartero dijo...

Bueno, este estudio de la teoría de las mareas de Galileo está recogido en el siguiente texto:

Historia de la Ciencia
Carlos Solís y Manuel Sellés
Espasa Calpe, 2005
Pág. 415

Creo que la frase correcta sería:

"Galileo se equivocó con su teoría de las mareas para apoyar la teoría de los movimientos terrestres, si bien era un error bastante comprensible en la época en que lo hizo".

Yo también soy un gran admirador de Galileo, de hecho más que de Newton, pues si bien las contribuciones de éste son de más envergadura, situadas en su contexto, en mi opinión, son más valiosas las de Galileo. Lo único que no le puedo perdonar es su trato a Kepler, que era un admirador incondicional de Galileo, y sin embargo éste siempre lo despreció. Pero en fin, era humano, también Newton despreció a todo el mundo.

Äriastóteles Lumínico dijo...

Hola, Cuartero. He querido presentar un Galileo un tanto cuanto más humano, y menos divino.

Ya he subido la corrección que tuviste a bien señalarme.

¡Saludos!

Anónimo dijo...

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