Una extraña escena de batalla
Enrique Arias ValenciaAl centro, un animal que tiene cuerpo de venado, patas muy difíciles de identificar y cabeza reptiliana, con orejas de jaguar. Un guerrero se oculta tras de esta bestia, en tanto que un personaje vencido aparece al frente.
De la boca del animal brota una espiral, que entre los indígenas del antiguo México era un símbolo de la palabra. De hecho, lo que vendría a ser la extendida crin de la criatura, está formado por dichas espirales. Era un animal de palabra, podríamos decir. Algunos de estos símbolos recuerdan también las hojas de las plantas. Una pequeña serpiente forma la cola del animal, y también de su boca brota la espiral que significa la palabra.
El caballero vencido lanza un grito que parece una planta que brota de sus labios. Mudo, su atacante se oculta tras la bestia, y un escudo redondo. Ambos blanden unas armas prehispánicas, unos bastones estrechos en el mango y anchos en el extremo. Una mano anónima sostiene un tercer bastón, al lado de la serpiente.