miércoles, 3 de junio de 2009

Ixmiquilpan 3




Una extraña escena de batalla

Enrique Arias Valencia

Al centro, un animal que tiene cuerpo de venado, patas muy difíciles de identificar y cabeza reptiliana, con orejas de jaguar. Un guerrero se oculta tras de esta bestia, en tanto que un personaje vencido aparece al frente.

De la boca del animal brota una espiral, que entre los indígenas del antiguo México era un símbolo de la palabra. De hecho, lo que vendría a ser la extendida crin de la criatura, está formado por dichas espirales. Era un animal de palabra, podríamos decir. Algunos de estos símbolos recuerdan también las hojas de las plantas. Una pequeña serpiente forma la cola del animal, y también de su boca brota la espiral que significa la palabra.

El caballero vencido lanza un grito que parece una planta que brota de sus labios. Mudo, su atacante se oculta tras la bestia, y un escudo redondo. Ambos blanden unas armas prehispánicas, unos bastones estrechos en el mango y anchos en el extremo. Una mano anónima sostiene un tercer bastón, al lado de la serpiente.

2 comentarios:

Atilio dijo...

La espiral que significa la palabra también sale del trasero del guerrero vencido o cubre los genitales de la bestia.

Äriastóteles Lumínico dijo...

Genial, Atilio. La ironía del arte: la ambigüedad de la metáfora de los símbolos. Creo que eres el primero en siglos en advertir esta discreta flatulencia o bucle genital. Si te fijas, la espiral a la que te refieres se metamorfosea en una suerte de ave. A la derecha de la espiral que descubriste, hay otra de la que brota una flor blanca. Esta reunión de símbolos es muy importante, porque en náhuatl la expresión “En la flor, el canto” se dice “In xóchitl, in cuícatl”, y se refiere a la poesía.
Saludos cordiales