jueves, 25 de junio de 2009

Bécqueriana

glosada por Enrique Arias Valencia

¿Volverán las carmíneas buganvilias
a trenzarse en corona deslumbrante
y, de nuevo al ceñirse ahí en tu frente
sonriendo florearán?

Y, las aves tan canoras, ¿se atreverán a regresar?
De tu canción en mi mente ya rebelde,
y de nuevo a la mañana nívea, aun más dichosas,
sus trinos entonarán.

Sin embargo, rendidas por lo seco,
las buganvilias y las aves
despedidas por tu desdén justiciero
ambas, ¡no retornarán!

7 comentarios:

Minerva dijo...

Hola, yo de chica alucinaba con el poema de Bécquer. saludos.

Äriastóteles Lumínico dijo...

Hola, Minerva, y en vista de que eres admiradora del gran poeta español, me interesa mucho saber qué te ha parecido mi glosa.

Mientras tanto,recibe de mi corazón una rosa...

Minerva dijo...

¡Oh! ¡Que bello! La recibo con gusto. Me gustó mucho lo que escribiste. Gracias por la rosa.
Un abrazo.

ktarsis dijo...

ah! este no lo entendí....¿ me lo explicás?
un abrazo argentíno
Norita

Atilio dijo...

Arrepiente, pues has pecado.
Contrición, aflicción y angustia,
aves, trinos y flores mustias
por aquel desdén, corazón pesado.

Arrepiente, pues has errado,
canciones de aves y flores bellas,
estarán, como siempre han estado
no lo ves?, la que se ha ido es ella.

Äriastóteles Lumínico dijo...

Ktarsis: Atilio lo ha explicado de una manera excelente. Una vez, cuando salimos, a Lísida le hice una corona de buganvilias y también vi un ave misteriosa en su comedor.
Después, cuando Lísida se fue, en el poema creí que esos personajes se habían ido: aves y flores.
El padre Atilio me enmienda la plana, y sostiene que ellos no se han ido, quien se retiró fue Lísida, y por eso dice que me equivoqué en el poema.
Un abrazo a ambos

Äriastóteles Lumínico dijo...

Minerva: Es un placer departir contigo.