lunes, 20 de abril de 2009

En torno a la caricia del Eros nocturno

Enrique Arias Valencia
Para Ella

Hay un amor inmortal, y éste es el amor ascendente, llama deslumbrante. El amor ascendente es el amor erótico, y esto es una necesaria redundancia. Por lo tanto, el contacto erótico es inmortal, y nos abre las puertas de la alegría que vive en la eternidad, jardín bucólico, fiesta de gratitud. Ese amor quiero celebrar hoy. Yo escogí este camino, hoy sólo quiero celebrarlo, y compartirlo contigo, sin pedir ya nada a cambio. El acontecimiento lo suelto para ti, la eternidad me lo regala. Lémures y Ninfas los saben, en el árbol triste de la noche feliz. No te pido que regreses, Pegaso embajador, relámpago en las tinieblas: que Zeus me castigue todo lo que quiera, pues a pesar de la fractura, el premio del corazón es para siempre.
Alegría escogida, llama infatigable.

Besos

4 comentarios:

ktarsis dijo...

Ah qué bello! así debería ser el amor, siempre gozo y no un intercambio mercantil!
besos

Äriastóteles Lumínico dijo...

Para mí así fue, por lo menos una vez.
Saludos

Chelo dijo...

Dicen que el amor es eterno hasta que se acaba, pero qué maravilla que quepa aún la celebración, ¿por qué no?

Äriastóteles Lumínico dijo...

Hola, Chelo. Gracias de verdad por tus palabras.