viernes, 3 de abril de 2009

Hoy quiero perdonar al amor

Enrique Arias Valencia

Sor Juana Inés de la Cruz tomó empréstito el nombre de Lysi o Lísida de la tradición del bardo occidental para esconder, con un velo que más revela que oculta, a su encariñada amiga, la exvirreina María Luisa. Cuando amamos, nos sonrojamos, y cuando nos disculpamos por el sonrojo, la disculpa es joven perdón que preludia la salud del corazón lastimado. En contraste envidiable, en privilegiado amor se dispensa, pues, la madre Juana:

Divina Lysi mía:
perdona si me atrevo
a llamarte así, cuando
aun de ser tuya el nombre no merezco.

Ahora yo tomo este par de nombres para ocultar la identidad de mi primer amor. Me referiré aquí al amor humano, con defectos pero posible; y no al divino, perfecto, pero inalcanzable. El amor humano es mortal, y cuando termina, puede dejarnos con un amargo sabor de boca. He buscado perdonar esa amargura, y cada noche, en mi soledad, recito estas palabras:

Yo te perdono, Lísida, porque abandonaste mi corazón para estudiar astronomía.

y he descubierto que cada mañana debo comenzar de nuevo, pues el perdón no siempre es algo que podamos dar de una vez y para siempre, sino que es más bien un proceso continuo. No obstante, intuyo que quizá algún día un ángel escuche mis palabras, y tomándolas por una oración secreta, me conceda el reposo del corazón en su aspereza. Y así, el alma soberana, con el perdón habrá dado un fruto definitivo, sereno y amable.

¿Qué es el perdón? Perdonar es amar lo que sabemos que termina, y dejarlo ir sin pedirle ya nada. Por eso cuesta trabajo otorgarlo, porque le tenemos apego al resentimiento, aquello que se siente varias veces, hasta que cansados de dar vueltas en círculo, tomamos la línea recta del amor sensato, lo cual carece de sentido, porque todo amor es locura. Pero saber de su humanidad, y por tanto, de su finitud, es remedio para superarlo.

Nadie puede dar lo que no tiene, y si de la bolsa del alma sólo sale la aspereza, es porque el primer amor ha perdido sus derechos de primogenitura, a cambio de la sopa de lentejas de la lejanía. Quisiéramos que el mundo fuese color de rosa porque hemos estado en ese mundo. Pero el movimiento del mundo se desliza desde el suave almíbar hasta el abismado gusto del resentimiento amargo. Mi primer amor ha terminado, estuvo muy brevemente en mi vida, fue fuego fatuo y no eternidad deslumbrante, sólo para hacer realidad las palabras del Músico Poeta:

Yo conocí el amor, es muy hermoso,
pero en mí fue fugaz y traicionero
volvió canalla lo que fue sincero
pero fue un gran amor, y fue el primero.


El otro ni siquiera necesita hacer nada para que lo amemos, y por eso perdonarlo es muy difícil, pues ya no hay nada que hacer con él. ¿Cómo perdonar a aquel que no nos ha hecho nada? ¿Cómo perdonar a Lysi, si lo único que hizo fue irse? En su belleza fugitiva, la ponzoña del amor muerto se torna visiblemente inmarcesible. La eternidad es una burla amenazante, soledad asumida que se jacta de que estamos solos mientras ella se realiza en todo lo que es posible vivir. Una mueca de sorna donde antes hubo un beso. Y sin embargo, cada noche, al encontrarnos ante el arroyo que refleja nuestra imagen, de pronto descubrimos que al perdonar al otro, es a nosotros mismos a quienes amamos.

17 comentarios:

Atilio dijo...

No he leído el post, solo tu mensaje, y vengo antes de dormir a dejar algo rápidamente.

La culpa siempre comienza con un sentimiento hermoso. Por ello es tan difícil. Porque mas tarde muta en algo horrible, a veces triste, a veces asqueroso y siempre doloroso.
Y es la contradicción que esto provoca lo que la vuelve difícil de conquistar.

Chelo dijo...

O tal vez descubrimos que al haber amado al otro es a nosotros a quien odiamos ahora que ya no lo amamos. Nos odiamos en el otro por eso vamos con esa carga pues el espejo nos reclama. Hoy veré a Lucero, y hablaré con Miriam porque cumple años. Fíjate que extrañé a Mariano el abogado, tienes razón hay gente buena en este mundo. Un abrazo

Äriastóteles Lumínico dijo...

Atilio: Voy a glosar tus palabras para degustarlas como si hubieses compartido conmigo uno de tus mejores vinos.

1) La culpa invariablemente emprende su feroz, pero muy bien disimulada batalla a partir de una emoción seductora. Por lo tanto, todo sentimiento de culpa está labrado en la madera del amor. Por eso es tan ardua de superar, pues su atractivo pronto se transforma en un vislumbre horroroso, por momentos desconsolado, frecuentemente asqueroso y persistentemente dolorido. Y es la paradoja que esto conlleva lo que la torna tan difícil de eliminar.

2) Y no obstante, Atilio, cuando descomponemos la culpa en los elementos que la conforman, bien puede hacernos reír: belleza y asco, nostalgia y hastío. Analizándola con cortes precisos, la culpa es ridícula, pues sólo es una náusea que, en su fracasada pantomima quisiera descargar en forma estética lo tonto que es este mundo. (Tomo de Nietzsche mucho en este segundo comentario).

Hola, Chelo: Por cierto, la silueta de la Central que muestras me recuerda a la Coatlicue. Saludos a Miriam y a Lucero; ojalá algún día nos encontremos con Mariano.

Salud

Atilio dijo...

Muy de acuerdo, poético amigo.

Lo que mueve a risa es el desnudo grotesco de nuestro hermoso deseo egoísta, anegado de emociones sublimes y contrastado con el fracaso. Al caerse la máscara, el hombre lúcido ríe y el pequeño se envenena.

De una manera mas árida, sin elegancia pero con algo de humor, ver: http://www.vimeo.com/2648376
Sobre los biases cognitivos.
Se puede observar en el vídeo muchos mecanismos de los teólogos y filósofos a los cuales molesto en el otro bar.

Äriastóteles Lumínico dijo...

Hola, Atilio. Pues ya ves, mi ateísmo se empieza a afianzar, pues ahora ya puedo decir por experiencia propia: ¿Amor? No, gracias, con una vez basta; pues no es ni divino ni eterno, ni nada de ná. es tan humano como un gas, y la postre, tan breve y desagradable como éste.
Salud

peregrinoscb dijo...

Para mi perdonar es olvidar voluntariamente, es cierto que no se puede dar lo que no se tiene, pero el que da lo que tiene se queda sin el, yo compararia el amor con el agua, el que tiene un vaso de agua y lo da sin agua se queda, pero el que es agua cuando se da no se pierde a si mismo, sino que cuando en una persona concreta el agua es rechazada esta no deja nunca de ser lo que es, el que es amor amor es para siempre, ese es el paso que va mas allá de tener amor, pues lo que se tiene se puede perdeer pero nunca lo que se es, sino es por la propia voluntad. Perodonamos sin dificultad cuando somos conscientes de que de las obras de los demas no tenemos derecho, solo sobre las nuestras, y cada uno ha de vivir sus experiencias.

Un saludo, peregrino.

Äriastóteles Lumínico dijo...

Me ha parecido bueno tu comentario, pero deberé masticarlo. En última instancia, creo que de cualquier modo, es una experiencia que no quiero volver a vivir nunca más. Una vez basta, pues como dice Shakira: "Sólo se vive una vez".

Äriastóteles Lumínico dijo...

Peregrino: Dices que sobre nuestras obras tenemos derecho, luego, ¿tengo derecho de mandar a la mierda al amor? Y de de ser la respuesta sí, ¿cómo lograr tan caro prodigio? Si lo sabes, no te calles el secreto, pues yo no lo sé, pero sí quiero saberlo.
Salud

peregrinoscb dijo...

Si somos amor no podemos deshacernos de el porque no podemos deshacernos de nosotros mismos, ni siquiera con la muerte, si lo que tenemos en amor si que podemos, pues lo que tenemos podemos dejarlo, y el medio es tan fácil de nombrar como difícil de dominar, la conciencia, esa es la llave que nos librará del sufrimiento.
Un saludo, peregrino.

Montaña dijo...

Leí el post... pero no entiendo aún mucho...en fin... espero esté muy bien...

Äriastóteles Lumínico dijo...

Peregrino y Leticia: me refiero a olvidar un amor que ya terminó.

ktarsis dijo...

Hola me da gusto estar aqui.
Bueno me gusta este debate, me gustaría sentir como peregrino, pero en este punto estoy más cerca de ariastoteles y es que creo que lo que somos también depende del contexto en que crecimos....
un abrazo
ktarsis

Äriastóteles Lumínico dijo...

Hola, Kat. Me da gusto que estés aquí, en este fasto de las llamas de mi prístina experiencia amorosa. Los amigos siempre hacen menos dolorosa la tristeza, pues adunan el recuerdo con el presente de una manera deliciosa.

Peregrino, dices:

Perdonamos sin dificultad cuando somos conscientes de que de las obras de los demás no tenemos derecho, sólo sobre las nuestras, y cada uno ha de vivir sus experiencias.

Y luego añades: no podemos deshacernos de nosotros mismos, ni siquiera con la muerte,

Replico:

¿Qué no es mucho pedir que

Pues en tanto que tu alma reencarna gustosa
Yo quiero que la mía se hunda en la fosa.


Dices que los demás pueden hacer lo que les venga en gana. ¿Por qué no me concedes que yo, al morir, me reúna con la nada, pues eso el lo que quiero hacer? Es decir, ¿puedo yo también tener derecho sobre mis obras, o como siempre sucede, son los demás los que llevan ventaja sobre mí?

Un poco menos dramático, ¿cómo aniquilar un amargo recuerdo de amor sin morir en el intento?

Salud

ktarsis dijo...

ar ya es la tercera vez que me decis que es tu primera experiencia amorosa....mm...empiezo a creer que me esta s cameleando...jeje, no importa te amo igual
bss

Äriastóteles Lumínico dijo...

Hola, Ktarsis. Te juro que ésta sí fue la primera, porque ella se arriesgó a vivirla durante un año.

ktarsis dijo...

jajaj, bueno zapata a ver si podes sacar la cabeza de la fosa y decís hola de vez en cuando, al menos para que sepamos que la fosa no te tragó y estás bien ché!
besos se te quiere en argentína!!!
he llegado a la conclusión de que los amigos son irreemplazables y todo lo demás pamplinas, así que si no querés que nos tiremos todos ala fosa, empezá a nadar con la naríz afuera del agua....
he dicho!
El amor es una herida necesaria, es como la iniciación de la autonomía y de la firme convicción que la mejor compañía es uno mismo....y los amigos.
Besitos
yo KTARSYS!

Äriastóteles Lumínico dijo...

Hola, Ktarsis.
Besos.