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miércoles, 18 de noviembre de 2009

Respuesta de Susie a mi Lucanor

El 26/10/09 Susie me contestó con un interesante correo mi post del 10/11/09.

Ya he leído el correspondiente capitulo de El Conde Lucanor y también he visto el vídeo mejicano.

Hay muchas frases para resaltar pero me quedo con esta:

"E daquel día adelante, fue aquella su muger muy bien mandada e ovieron muy buena bida"

Precioso, ¿eh?

Y luego sigue con esto:

"E dende a pocos días su suegro quiso fazer assí commo fiziera su yerno, e por aquella manera mató un gallo, e díxole su muger:
-A la fe, don fulán, tarde vos acordastes, ca ya non vos valdría nada si matássedes çient cavallos: que ante lo oviérades a començar, caya bien nos conosçemos".

Y la moraleja es ésta y viene al final como toca:

"Si al comienço non muestras qui eres,
nunca podrás después cuando quisieres".

¡Había que hacer la revolución feminista!

¿No estás de acuerdo, Ariastóteles? ja,ja,ja,ja,



Por cierto que el principio está todavía muy de actualidad. Porque resulta que el conde Lucanor pide consejo a Patronio sobre si debía a su vez aconsejar a un criado que se casara con una mujer que era muy rica pero la más fuerte y más brava del mundo, a lo que Patronio dijo así:

"Señor conde, si él [criado] fuer tal commo un fijo de un omne bueno que era moro, consejadle que case con ella, mas si non fuera tal, non gelo consejedes.

Me ha resultado muy entretenido tu post y me ha permitido una vuelta a D. Juan Manuel.

Y otra cosa, ¿te refieres al psiquiatra Enrique Rojas?. Muy bueno su libro sobre la ansiedad. No me gustó tanto otra obra suya: "Cómo eres" o algo así que no recuerdo bien el título.

Saludos agradecidos e instruídos.

***

Mi respuesta:

¡Hola, Susie!

¡WoW! Todo lo que has dicho es genial.

1) No me refiero al psiquiatra Enrique Rojas, sino a Enrique Rojas Gamboa, un gran amigo y compañero de trabajos en la Editorial. Por cierto que estos dos Enriques (el psiquiatra y el esoterista) son homónimos de "otro" Enrique Rojas, locutor de una estación de radio, y que es esoterista también, pues ha publicado un libro sobre esos menesteres.

2) Lo que mencionaste del feminismo yo también lo advertí, pero quise conservar el gracioso isomorfismo del Ejemplo XXXV, pues es lo que lo pone en paralelo con Shakespeare, Traven, la peli dirigida por Marcel Pagnol, y un largo y apasionante etcétera.

3) De mi ensayo, me encanta esto: " Finalmente, también me he llegado a enterar de que Alejando Casona actualizó el ejemplo de Lucanor en el Entremés del mancebo que casó con mujer brava; esta última una obra que de la que no he visto ni leído el más mínimo fragmento, y que en consecuencia, en términos de honradez y buena educación no debería yo de comentar siquiera, porque ¿cómo voy a hablar de lo que no he visto? ¿Acaso el lector me creería capaz de semejante cosa?"

4) ¿Podemos dar ejemplo de algo que no hemos vivido en carne propia? ¡Ja ja ja!

¡Salud, paz y una sonrisita!
_________________
Sé que soy un hombre, pero no sé lo que es el hombre.

martes, 10 de noviembre de 2009

En referencia al Ejemplo XXXV de El Conde Lucanor

Enrique Arias Valencia

Para Atilio en el Reino Unido
y para Susie en España,
pues en ambos está visto
que saben reír con una guasa,
dando el continente, por el contenido.


Confróntese este eixemplo de El Conde Lucanor con la reflexión que Douglas Hofstadter hace sobre la película gala La mujer del panadero, en Yo soy un extraño bucle* a propósito de la analogía vertida en los ambigüos comentarios y actos que el bonachón Aimable tiene a bien realizar cuando su esposa regresa de una aventura infiel, situación que coincidió con las andanzas de una pobre gata. Por cierto, yo no vi esa película, pero pude advertir el paralelo entre los actos del mozo musulmán del ejemplo hispano y los del panadero francés. La que sí vi fue una cinta mexicana, La tigresa, con un argumento isomorfo con los anteriores. En esta última versión, la historia se desarrolla en una hacienda de la ciudad de Cuernavaca, y el sencillo marido es Pedro Armendáriz, quien al final se revelará como un sombrerudo empistolao. La actriz era María Félix, quien se daba al papel de mujer orgullosa, en vez de simplemente brava y fuerte, como en el Ejemplo XXXV o de infiel, como la esposa de Aimable. Asimismo, esta peli mexicana se basó en un cuento de B. Traven, de la Canasta de cuentos mexicanos. ¿Qué tan mexicanos son esos cuentos?



El isomorfismo: en todos los casos, un marido de apariencia pacífica recurría a animales para ejemplificar la posible suerte de su mujer. Hay un refrán que ilustra este isomorfismo: "Te lo digo puerta, para que lo entiendas tú ventana". Por cierto que creo que yo nunca he sido tan insensato como para decírselo a una puerta, con tal de que lo entienda la ventana, pues ni la primera oye ni la segunda entiende. Luego, tampoco le hago caso a la gente que da este tipo de consejos. ¿Me creerá el lector?

Como soy un hombre muy impresionable, estoy seguro de que si alguno de los varones se hubiese valido de un tomate, la mujer de aquella historia no se hubiese impresionado con los actos del marido, y tendríamos un final completamente distinto a todos estos ejemplos.

También me parece que en Canasta de cuentos mexicanos se prueba que un caballo tiene más hunekers* que todos los animales que lo precedieron en su sacrificio; e indudablemente, todos ellos alcanzan más hunekers que un tomate. En todas las historias, la mujer, al salvar la vida tras advertir la didáctica metáfora, demuestra tener unos 100 hunekers (el promedio de un ser humano). En vista de su proceder, ¿cuántos ostentará el marido? ¡Todo un bucle extraño, sin duda!

"Hemos observado una y otra vez cómo las analogías y los mapeados dan lugar a significados nuevos que se superponen a los originales. Hemos visto también que hasta los significados primarios dependen de mapeados tácitos, con lo que, en definitiva, todos los significados dependen de alguna clase de mapeado, lo que equivale a decir que todo significado depende de una analogía".***


En el caso que nos ocupa la analogía es "suerte del animal" como "posible destino de la mujer brava". De cómo me llegué a interesar en todo este enredo, creo que las cosas comenzaron cuando el perfumista Eduardo Salceda un día me invitó a ver a la Félix (como el gato o mejor aún, gata). Por eso, cuando algunos meses después estaba leyendo "La ambigüedad latente en los comentarios del panadero", de Hofstadter, sin haber visto la película a la que aludía, yo tenía la rara sensación de que ya había sido testigo de la historia que Hostadter pormenorizaba, y pude prever el final. ¡No era un Déjà vu, era un bucle extraño! Y a continuación le platiqué al periodista Ricardo Ortiz las cuitas de Aimable y fue entonces que Ricardo me hizo saber que había una historia análoga en el Ejemplo XXXV de El Conde Lucanor. Lo leí de inmediato, y por su interés en los bucles, lo incluí en este blog. De la obra de Hofstadter me enamoré a segunda vista (la primera fue con Gödel, Escher, Bach).

Mi Tocayo, el señor Rojas leyó el borrador de este comentario, y a Ricardo y a mí nos comentó que esta historia, con una variación muy enredada, también está en La fierecilla domada, de Shakespeare. El autor inglés no sólo incluyó la historia principal, sino que añadió el detalle de que algunos personajes humanos fingían ser otros personajes humanos. ¡Hay un sueño al principio, como en La vida es sueño! Rojas abundó sobre la versión cinematográfica, dirigida por Franco Zeffirelli y estelarizada por Richard Burton en el papel del marido domador y Elizabeth Taylor como la fiera Catalina. Finalmente, también me he llegado a enterar de que Alejando Casona actualizó el ejemplo de Lucanor en el Entremés del mancebo que casó con mujer brava; esta última una obra que de la que no he visto ni leído el más mínimo fragmento, y que en consecuencia, en términos de honradez y buena educación no debería yo de comentar siquiera, porque ¿cómo voy a hablar de lo que no he visto? ¿Acaso el lector me creería capaz de semejante cosa?

* Douglas Hofstadter, Yo soy un extraño bucle, ¿Por qué un fragmento de materia es capaz de pensar en sí mismo?, Barcelona, Tusquets, pp. 194-195.
** Humorística unidad de medida de la cantidad de "alma" de un ser viviente. Un mosquito tiene 0.00000001 hunekers, en tanto que una mujer brava ostenta orgullosa más o menos 100. El nombre hace referencia al crítico musical James Huneker (1857 - 1921), quien escribió el prólogo para la edición de Schirmer de los Estudios de Federico Chopin. En su prefacio al Étude 11 en La menor, Op. 25, Viento invernal, Huneker observó que "Quienes no posean un alma grande, no importa lo ágiles que sean sus dedos, deberán abstenerse de tocarlos". De esta grave advertencia Hofstadter derivó la aguda idea del huneker como estándar de almidad.
*** Íbid, p. 201.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Ejemplo XXXV de El Conde Lucanor

De lo que aconteció a un mancebo que se casó con una mujer muy brava y muy fuerte

De don Juan Manuel

Otra vez hablaba el Conde Lucanor con Patronio y le dijo:

—Patronio, mi criado me ha dicho que piensan casarle con una mujer muy rica que es más honrada que él. Sólo hay un problema y el problema es éste: le han dicho que ella es la cosa más brava y más fuerte del mundo. ¿Debo mandarle casarse con ella, sabiendo cómo es, o mandarle no hacerlo?

—Señor conde—dijo Patronio—, si él es como el hijo de un hombre bueno que era moro, mándele casarse con ella; pero si no es como él, dígale que no se case con ella.

El conde le pidió que se lo explicara.

Patronio le dijo que en un pueblito había un hombre que tenía el mejor hijo que se podía desear, pero por ser pobres, el hijo no podía emprender las grandes hazañas que tanto deseaba realizar. Y en el mismo pueblito había otro hombre que era más honrado y más rico que el padre del mancebo, y ese hombre sólo tenía una hija y ella era todo lo contrario del mancebo. Mientras él era de muy buenas maneras, las de ella eran malas y groseras. ¡Nadie quería casarse con aquel diablo!

Y un día el buen mancebo vino a su padre y le dijo que en vez de vivir en la pobreza, él preferiría casarse con alguna mujer rica. El padre estuvo de acuerdo. Y entonces el hijo le propuso casarse con la hija mala de aquel hombre rico. Cuando el padre oyó esto, se asombró mucho y le dijo que no debía pensar en eso: que no había nadie, por pobre que fuese, que quería casarse con ella. El hijo le pidió que, por favor, arreglase aquel casamiento. Y tanto insistió que por fin su padre consintió, aunque le parecía extraño.

Y él fue a ver al buen hombre que era muy amigo suyo, y le dijo todo lo que había pasado entre él y su hijo y le rogó que pues su hijo se atrevía a casarse con su hija, que se la diese para él. Y cuando el hombre bueno oyó esto, le dijo:

—Por Dios, amigo, si yo hago tal cosa seré amigo muy falso, porque Ud. tiene muy buen hijo y no debo permitir ni su mal ni su muerte. Y estoy seguro de que si se casa con mi hija, o morirá o le parecía mejor la muerte que la vida. Y no crea que se lo digo por no satisfacer su deseo: porque si Ud. lo quiere, se la daré a su hijo o a quienquiera que me la saque de casa.

Y su amigo se lo agradeció mucho y como su hijo quería aquel casamiento, le pidió que lo arreglara.

Y el casamiento se efectuó y llevaron a la novia a casa de su marido. Los moros tienen costumbre de preparar la cena a los novios y ponerles la mesa y dejarlos solos en su casa hasta el día siguiente. Así lo hicieron, pero los padres y los parientes del novio y de la novia temían que al día siguiente hallarían al novio muerto o muy maltrecho.

Y luego que los jóvenes se quedaron solos en casa, se sentaron a la mesa, pero antes que ella dijera algo, el novio miró alrededor de la mesa y vio un perro y le dijo con enojo:

—¡Perro, danos agua para las manos!

Pero el perro no lo hizo. Y él comenzó a enojarse y le dijo mas bravamente que les diese agua para las manos. Pero el perro no lo hizo. Y cuando vio que no lo iba a hacer, se levantó muy enojado de la mesa y sacó su espada y se dirigió al perro. Cuando el perro lo vio venir, él huyó y los dos saltaban por la mesa y por el fuego hasta que el mancebo lo alcanzó y le cortó la cabeza y las piernas y le hizo en pedazos y ensangrentó toda la casa y toda la mesa y la ropa.

Y así, muy enojado y todo ensangrentado, se sentó otra vez a la mesa y miró alrededor y vio un gato y le dijo que le diese agua para las manos. Y cuando no lo hizo, le dijo:

—¡Cómo, don falso traidor! ¿No viste lo que hice al perro porque no quiso hacer lo que le mandé yo? Prometo a Dios que si no haces lo que te mando, te haré lo mismo que al perro.

El gato no lo hizo porque no es costumbre ni de los perros ni de los gatos dar agua para las manos. Y ya que no lo hizo, el mancebo se levantó y le tomó por las piernas y lo estrelló contra la pared, rompiéndolo en más de cien pedazos y enojándose más con él que con el perro.

Y así, muy bravo y sañudo y haciendo gestos muy feroces, volvió a sentarse y miró por todas partes. La mujer, que le vio hacer todo esto, creyó que estaba loco y no dijo nada. Y cuando había mirado el novio por todas partes, vio a su caballo, que estaba en casa y era el único que tenía, y le dijo muy bravamente que les diese agua para las manos, pero el caballo no lo hizo. Cuando vio que no lo hizo, le dijo:

—¡Cómo, don caballo! ¿Piensas que porque no tengo otro caballo que por eso no haré nada si no haces lo que yo te mando? Ten cuidado, porque si no haces lo que mando, yo juro a Dios que haré lo mismo a ti como a los otros, porque lo mismo haré a quienquiera que no haga lo que yo le mande.

El caballo no se movió. Y cuando vio que no hacía lo que le mandó, fue a él le cortó la cabeza con la mayor saña que podía mostrar y lo despedazó.

Y cuando la mujer vio que mataba el único caballo que tenía y que decía que lo haría a quienquiera que no lo obedeciese, se dio cuenta que el joven no jugaba y tuvo tanto miedo que no sabía si estaba muerta o viva.

Y él, bravo, sañudo y ensangrentado, volvió a la mesa, jurando que si hubiera en casa mil caballos y hombres y mujeres que no le obedeciesen, que mataría a todos. Y se sentó y miró por todas partes, teniendo la espada ensangrentada en el regazo. Y después que miró en una parte y otra y no vio cosa viva, volvió los ojos a su mujer muy bravamente y le dijo con gran saña, con la espada en la mano:

—¡Levántate y dame agua para las manos!

La mujer, que estaba segura de que él la despedazaría, se levantó muy aprisa y le dio agua para las manos. Y él dijo:

—¡Ah, cuánto agradezco a Dios que hiciste lo que te mandé, que si no, por el enojo que me dieron esos locos, te habría hecho igual que a ellos!

Y después le mandó que le diese de comer y ella lo hizo.

Y siempre que decía algo, se lo decía con tal tono que ella creía que le iba a cortar la cabeza.

Y así pasó aquella noche: ella nunca habló y hacía lo que él le mandaba. Y cuando habían dormido un rato, él dijo:

—Con la saña que he tenido esta noche, no he podido dormir bien. No dejes que nadie me despierte mañana y prepárame una buena comida.

Y por la mañana los padres y los parientes llegaron a la puerta y como nadie hablaba, pensaron que el novio estaba muerto o herido. Y lo creyeron aún más cuando vieron en la puerta a la novia y no al novio.

Y cuando ella los vio en la puerta, se acercó muy despacio y con mucho miedo les dijo:

—¡Locos, traidores! ¿Que hacen? ¿Cómo se atreven a hablar aquí? ¡Cállense, que si no, todos moriremos!

Al oír esto, ellos se sorprendieron y apreciaron mucho al mancebo que tan bien sabía mandar en su casa.

Y de ahí en adelante su mujer era muy obediente y vivieron muy felices.

Pocos días después su suegro quiso hacer lo que había hecho el mancebo, y mató un gallo de la misma manera, pero su mujer le dijo:

—¡A la fe, don Fulano, lo hiciste demasiado tarde! Ya no te valdría nada aunque mates cien caballos, porque ya nos conocemos.

—Y por eso —Le dijo Patronio al conde—, si su criado quiere casarse con tal mujer, sólo lo debe hacer si es como aquel mancebo que sabía domar en su casa.

El conde aceptó los consejos de Patronio y todo resultó bien.

Y a don Juan le gustó este ejemplo y lo incluyó en este libro. También compuso estos versos:

Si al comienzo no muestras quién eres,
nunca podrás después, cuando quisieres.