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miércoles, 14 de julio de 2010

Homenaje Casino al Pulpo Paul

Enrique Arias Valencia

La teoría de juegos no considera el suave esparcimiento de las luces, el cortés flirteo con las intransigentes mujeres, la delicia del perfume en la espalda con escote, la sobriedad de los fracs, al tacto casi de terciopelo, la lúdica tela de los cortinajes teñidos, la emoción de transitar por la alfombra roja, el colorido de las fichas, la tensión de encontrarnos con un peligroso gángster, el divino buqué del champagne, el interminable juego de espejos de la sala, las asombrosas decepciones de los borrachos contertulios por un affaire fallido, los chismes que desatarán al día siguiente las bellísimas estrellas que visitan el lugar, los besos prometidos, la seducción interminable de la Luna brumosa que preside el balcón de mármol, el delicado murmullo del agua que brota de los surtidores del jardín, el estruendo glorioso de la fuente iluminada por neones desidiosos, el gesto de los flemáticos, el escarceo de los que se creen enamorados, los dolores de los sentimentales, la gala de las musas de una noche.

¿Y de qué va la teoría que nos dice que Paul es sólo un fraude?

¡Je je je! ¿Qué entenderá por juego tal hipótesis, si no se ha dado cuenta de que la vida misma es un juego?

***

Hablo español, y mi pueblo alguna vez se llamó Nueva España. Por lo tanto, algo de vuestras alegrías hoy comparto:

¡¡¡¡ESPAÑA CAMPEONA!!!!!

sábado, 31 de octubre de 2009

Puertas racionales a otros mundos

Enrique Arias Valencia

“El cielo estrellado sobre mi cabeza, y la ley moral dentro de mí”.
Kant



Nacer para ver. ¿Cómo podríamos suponer que es Dios a partir de lo que sucede en el mundo? ¿Quién es Dios? Una noche estrellada, ¿nos habla del orden o del desorden? ¿Se trata de Cosmos o Caos? Después de todo, las constelaciones son un intento de la mente del hombre de poner en orden un montón de estrellas arrojadas al acaso. Rudy Rucker en su obra La cuarta dimensión nos da un atisbo de lo que pudiera ser el orden racional del mundo superior, la cuarta dimensión geométrica:

“Si no fuera por el tiempo, podría vivir eternamente. ¿Tiene sentido esto? Si no fuera por el espacio, podría estar en todas partes. ¿Hay alguna diferencia?”(1)



Geometría: la palabra que los matemáticos reverencian y los hasta los papas miran con recelo. Sólo los viejos filósofos gustaban de las matemáticas. “Que nadie entrare aquí si no supiere geometría” rezaba la advertencia de la Academia de Platón a todo aquel que quería aleccionarse en filosofía. Fausto Ongay en Máthema, el arte del conocimiento nos dice que su filosofía personal sobre las matemáticas es “platónico-pragmática”(2) y en su libro nos presenta una atractiva historia con las matemáticas como protagonista principal.

Las películas para niños de vez en cuando tratan temas científicos de una manera tan atractiva, que a veces pueden pasar inadvertidos. No hay que olvidar que la película de Disney El león, la bruja y el ropero, basada en la novela homónima de C. S. Lewis trata de una enorme metáfora en donde el ropero es ni más ni menos que el instrumento geométrico de las puertas de la percepción. Percepción que no es psicodélica, sino intelectual. El tema aparece varias veces en Disney. Está también en Alicia en el país de las maravillas. Por eso puedo añadir que Lewis Carroll usó el espejo tal y como C. S. Lewis usó un ropero. Éstas son las sutilezas del entendimiento: geometría y paradojas lógicas. Hemos visto algunos ejemplos de geometría, más adelante veremos las paradojas lógicas.

Para los evolucionistas radicales, el entendimiento es un rompecabezas. Según Stephen Jay Gould, el intelecto es el más estrafalario de los inventos de la evolución. Y el más estrafalario de los inventos del intelecto es la lógica simbólica o formal, tan apartada de los menesteres del cuerpo y tan cercana a las alegrías del alma. La lógica formal, con sus proposiciones ideales, es lo más cercano a Platón que un matemático pueda llegar a tener en su cabeza. ¿Qué son las ideas? Schopenhauer, siguiendo el planteamiento platónico, nos dice que las ideas son ajenas a la multiplicidad, son los modelos de las cosas individuales, sus imperecederas formas:

“las eternas formas de las cosas, no apareciendo en el tiempo y en el espacio, medium del individuo, sino inmóviles, no sujetos a cambio alguno, siendo siempre y no deviniendo nunca, mientras los individuos nacen y mueren, siempre están llegando a ser y nunca son [...]”(3)



Es así que hay una gran semejanza entre los números, las figuras geométricas, las formas de la lógica y las ideas, pues todos ellos son ajenos al tiempo y el espacio, no son objeto de cambios, son únicos y no devienen jamás. Por eso es que siempre podemos estar seguros de que dos más dos son cuatro; porque los números no son volubles, como tantas y tantas cosas de este mundo tan ordinario.

En varios pasajes de Concepción Cabrera de Armida. La amante de Cristo, Javier Sicilia arremete contra Platón. En resumen, la queja de Sicilia es la siguiente: “El cuerpo –decía Platón– es la cárcel del alma”.(4) Es así que, en contrapartida, Sicilia reivindica la visión unitaria del sistema alma-cuerpo, tan en boga entre los católicos cultos de la actualidad. Para que yo pueda contestar esto a la manera de un elogio de la cordura, me gustaría recurrir a un gran teólogo cristiano que también cita Sicilia:

“El filósofo Nicolás de Cusa decía que «como regalo divino habita en todas las cosas el anhelo natural a ser de mejor manera que lo que permite el estado actual de su naturaleza»”.(5)



Cusa sostenía la doctrina de la conciliación de los contrarios. Parece que Javier Sicilia olvida que por su formación matemática, Cusa es un neoplatónico. Según Nicolás de Cusa, “el hombre es una imagen viva de Dios”. Por consiguiente, se trata de un Dios vivo, que forma a su imagen, es decir, con base en una idea divina, al hombre. La idea del hombre fue concebida en la mente de Dios. En consecuencia, Cusa es el intelectual que nos permite exclamar: “Al cielo por la razón”.

1) Rudy Rucker, La cuarta dimensión, Barcelona, Salvat, 1989, p. 161.
2) Fausto Ongay, Máthema, el arte del conocimiento, México, Fondo de Cultura Económica, p. 7.
3) Arthur Schopenhauer, El mundo como voluntad, y representación, México, Porrúa, 1998, pp. 111-112.
4) Javier Sicilia, Concepción Cabrera de Armida. La amante de Cristo, Fondo de Cultura Económica, México, 2002, p. 56.
5) Javier Sicilia, Concepción Cabrera de Armida. La amante de Cristo, Fondo de Cultura Económica, México, 2002, p. 502.

lunes, 19 de octubre de 2009

El espinoso Spinoza

Enrique Arias Valencia

Dice Sócrates al final del Hipias: "Las cosas bellas son difíciles". Encuentro a Spinoza muy bello y muy difícil. A lo difícil lo encuentro espinoso. Luego, Spinoza, por bello, es espinoso, como una roja rosa.

Si bien la idea de colocar a Spinoza entre los panteístas me parece muy descabellada, también he encontrado puntos de empate entre la Ética demostrada según el método geométrico y el panteísmo.

Ya Bertie* había advertido que aquel que es místico no distingue entre bien y mal. Y aquel que es místico desemboca en el panteísmo. Y pues nuestro Benedicto sostenía que:



"En cuanto a los términos bueno y malo, estos no indican cualidades positivas en sí mismas, sino que son simplemente modos de pensar o nociones que nosotros formamos al comparar unas cosas con otras.

Así una misma cosa puede ser al mismo tiempo buena, mala o indiferente. Por ejemplo la música es buena para aquel que es melancólico, mala para el que lleva luto y para el que es sordo no es buena ni mala".




¿Será buena la música para aquel que es alegre? ¿Es la música un valor moral o es un valor estético?

A pesar de los esfuerzos de Nietzsche, de Spinoza y hasta de mi consejera espiritual de convencerme de que no existen ni el bien ni el mal; ni cosa alguna como mi yo objetivo, resulta que yo me sigo sintiendo mal. ¿Qué hago? Bueno, y quizá me arrepienta de estas disquisiciones, y el Buen Spinoza también tiene algo para mí:




“El arrepentimiento no es una virtud, o sea, no nace de la razón; el que se arrepiente de lo que ha hecho es dos veces miserable e impotente”.




¿Cómo se puede ser miserable e impotente sin un patrón moral que lo contraste? ¿Es bueno o malo ser miserable e impotente?

* Ver Bertrand Russell, Misticismo y lógica.



Algunos enlaces relacionados:

Pío Moa


Spinoza en breve

viernes, 9 de octubre de 2009

Consejos metodológicos a un científico colérico

Enrique Arias Valencia

¿Habéis visitado alguna vez Pharingula? Yo casi nunca lo hago, pero el otro día me encontré una referencia a su autor, PZ Myers, en el Blog sin Dioses, este último un sitio al que recién me acabo de enterar de que no tengo acceso a los comentarios debido a que en una breve discusión que sostuve allá, uno de sus moderadores, Marcelo Huerta, ha tenido a bien dirigirme esta sanción: "Los mensajes que se publican aquí sí dependen de la opinión de quien los modera, así que ya ves: te ganaste un abono al silencio permanente, por creyente provocador". ¿Creyente yo? ¡Jo jo jo! ¡Si ni siquiera creo en la risa de Santa Claus! Sucedió que allá en su blog, Marcelo me dijo que me convenía leer Las trampas de la fe. Como es un libro que yo sí he leído, le repliqué con una moderadísima acidez. Fue así que en el cuarto punto de mi comentario sostuve que:

4) Dice: "Conviene leer Las Trampas de la Fe,"

Debería decir: "Conviene entender Las Trampas de la Fe,". ¿O ya practicas el arte adivinatorio para saber qué libros he leído y cuáles no? ¡WoW! ¡También los ateos tienen poderes paranormales! Además, lo que dije te parece ofensivo, pero es verdad.



¿Qué había dicho yo para ofender? Pues que la madre Juana era creyente y muy inteligente. Y aquí debo aclarar que quien debía intentar comprender mejor Las trampas de la fe soy yo, pues hasta ahora la tengo entendida como un monumento de crítica estética a la persona más inteligente que ha pisado el planeta Tierra. Lo que me decía Marcelo era fundamental. En cambio mi efímero y muy sentido contertulio señaló la tesis principal, la que da nombre al texto de Octavio Paz, con las siguientes palabras:

4) Me resulta especialmente ofensivo. Juana Inés de Asbaje no tenía ninguna otra opción si no quería verse sometida a lo que significaba un matrimonio en Nueva España, y la única fuente de conocimiento (incompleto y erróneo como era) se encontraba en la Iglesia. Una mujer deseosa de estudiar y de que los hombres la dejaran en paz no tenía otra opción que meterse a monja. (Y lo primero, aunque no muy compatible con las nociones de santidad de la época, fue una trampa dialéctica de su confesor, lo aceptó él mismo ante Juana. Conviene leer Las Trampas de la Fe, de Octavio Paz, antes de aceptar sin cortapisas la intensidad y los motivos de la fe religiosa de Juana Inés).


El que Marcelo me haya expulsado del blog que administra me hace sonreír. ¡Me soportó muy poco! También me desespera. ¿Qué entederá Marecelo por ofensivo? ¿Todo aquel que disiente de Marcelo es un creyente? ¿La ofensa se paga con el silencio? En fin, dado que soy un ateo jovial y como mi post ya estaba programado antes de que yo fuese condenado al ostracismo por el Zeus de los Sin Dioses, lo pongo aquí, y a continuación voy a eliminar el dichoso "Blog sin Dioses" de mi lista de blogs que sigo, y no volveré a recomendar su lectura, para no seguir provocando la ira del santo señor.*

Ahora bien, en lo que respecta a Myers no pude resistirme a la tentación de echarle un lente a las puntadas de tan conspicuo biólogo. Y entonces pensé que PZ Myers debería definir qué entiende por "estúpido", en vista de que es un término que utiliza muy a menudo, por ejemplo en “¿Consejos para ateos?”:

“Ay, no. ¿Crees que vemos las chapucerías estúpidas que los cristianos proponen como argumentos, y creen que nosotros asumimos que se dirigen a nosotros? Somos “petulantes”, recuerda; opinamos que no hay modo de que Uds. realmente sean tan estúpidos de creer que nos van a convencer la Apuesta de Pascal o el que nos lancen citas vagas de la Biblia o nos amenacen con un infierno imaginario o las promesas de un paraíso imaginario. También buscamos a los indecisos. Nos encanta destrozar su estupidez en público por esa razón”.* *


En vez de ser claro y preciso, “¿Consejos para ateos?” es un texto sofístico, pues ofrece demasiados juicios de valor acerca de un punto de vista que merecería mejor atención por parte de un científico. Después de todo, un hombre de ciencia está capacitado para presentar una consideración en forma de argumento lógico. Si su objeto de crítica es “el creyente y su creencia”, nuestro científico debería ser capaz de contestar en sus obras, por lo menos las siguientes preguntas:

¿Qué es un creyente según PZ Myers?
¿Qué es un ateo?
¿Qué es una estupidez?
¿Qué es un comportamiento racional?
¿Qué es un estúpido?
¿Qué es un hombre de razón?

¿Cuáles son los argumentos sofísticos y no sofísticos que PZ Myers utiliza para descalificar a los creyentes? De los argumentos falaces y de los válidos, ¿cuáles son los que aparecen con mayor frecuencia en los textos de PZ Myers?

¿Cómo destroza PZ Myers la así llamada “estupidez” de los creyentes, aparte de usar juicios de valor y descalificaciones ad hominem? Es así que Myers sostiene:

«Debería yo escribir una lista en respuesta, con “cinco cosas que harán parecer inteligentes a los cristianos”»


En su texto, PZ Myers no define "inteligencia". Por lo tanto, aquí pondré mi propia definición. La inteligencia es la capacidad para ser feliz en un momento de terminado, y adaptar y adaptarse al ambiente para hacer felices a los demás. Y aquí voy. Cinco cosas que prueban que hay cristianos inteligentes:

1. En la primera misa del domingo pasado, el coro de mi parroquia cantó el Ave María de Arcadelt. Mis amigos cantaron de una manera entonada, decorosa… e inteligente.

2. Ese mismo día acompañé a un amigo católico al recién restaurado templo de la Santa Cruz de Jerusalén. La restauración del edificio sólo pudo ser efectuada por personas inteligentes. Me hizo feliz lo que vi. ¡Que si no lo hacen así las paredes y el techo se nos habrían venido encima!

3. Tengo una amiga católica que se dedica a restaurar figuras del “Niño Dios”. Lo hace bastante bien, y es muy respetuosa de la época de las piezas que restaura. Entre otras muchas cosas, reconoce periodos, zonas y materiales. Hace felices a sus clientes con su trabajo.

4. La obra completa de Sor Juana Inés de la Cruz abarca desde todos los géneros de poesía de su tiempo al teatro, del ensayo a la disertación filosófica, y hasta la investigación científica. ¡Y lo que ella hizo me hace a mí muy feliz!

5. Por regla general, las pinturas que se exponen en las paredes de los templos católicos están compuestas con gran inteligencia. ¡Los ladrones de arte hasta se las roban! Si yo fuera pintor, me gustaría pintar un lienzo tan famoso como La Virgen de Guadalupe. El arte inteligente me hace feliz.

Tras referirse a la inducción y a la deducción, PZ Myers sostiene que: “la ciencia proporciona criterios objetivos para evaluar la viabilidad de las afirmaciones de que algo es cierto”. Por eso, como bien sabe Myers, la ciencia comienza con definiciones, postulados, axiomas y de deducciones. A continuación se construyen sistemas que explican el tema a tratar. Luego, si Myers no define cuando habla de “la estupidez de los cristianos”, ¿podemos realmente saber a qué se refiere? He mostrado cinco aspectos inteligentes de los cristianos.

¿No es mucha de la obra de Myers tan sólo una rabieta que no alcanza a argumentar nada, y que se desvanece tras un escrutinio serio? Soy un pundonoroso ateo estético. Ni siquiera me atrevo a citar en español un texto tan vulgar y poco científico como el que sigue:

“We atheists actually do address the claims fervently held by millions of people. The sneaky trick the theological wankers pull, though, is that once we've smacked them down, they announce, "Oh, no — we didn't mean those millions of believers. They're stupid. We meant these other millions of believers." It's a big game of whack-a-mole. What you call "obscure Old Testament laws," someone else will call the core of their faith. What you value as the "Christological narrative," a member of yet another sect will call pretentious confabulations”.***


"We atheists" me huele a manada. No todos los ateos suscribiríamos un texto tan desparpajado como el de Myers. En ateísmo, como en todo, no están todos los que son ni son todos los que están. Ni siquiera puedo reírme de lo que escribe Myers. Que el tío deshonre la lengua inglesa todo lo que quiera; pero si al menos nos ofreciese un método, un axioma, un teorema, algo con qué ponernos a trabajar para saber a qué se refiere con sus insultos, otro gallo nos cantaría, y hasta nos lo podríamos cenar acompañado de un auténtico guacamole.

En el blog de Myers abundan los tags sobre weirdness. Si es un tema tan útil en dicho blog, ¿se le ha definido alguna vez?

Al final mucho de lo que escribe Myers se revela tan sólo como efectista, retador, desafiante, moralino… y vacío de argumentaciones, ya no digamos siquiera válidas, sino incluso, gratificantes o ingeniosas.

Probadme primero que los científicos son racionalistas, y después abandonaré mi irracionalismo y los seguiré hasta su supuesta razón.


*¡Actualización! El viernes 9 de octubre se retiró el banner VS Äriastóteles en Blog sin dioses, cosa que agradezco, por lo que el blog regresa a mi lista que sigo. :)

**Tomado de: Sin Dioses. (Las negritas son mías):
http://www.sindioses.org/simpleateismo/consejoateos.html

*** Tomado de: Pharingula.