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lunes, 23 de junio de 2008

El materialismo idealista de Gustavo Bueno

Enrique Arias Valencia

ADVERTENCIA PRELIMINAR:
El siguiente texto no pretende ser una crítica dogmática del materialismo filosófico, sino un ensayo de crítica, basado en la destrucción de la tradición occidental con un proceder esteticista y jovial. La lectura de este texto en voz alta en una reunión con mis amigos, llevó a las caracajadas a uno de ellos, y a observar que yo soy un nihilista. Por el contrario, un airado lector de la red advirtió deshonestidad intelectual en mi página. En todo caso, yo juzgo mi ensayito como irreverente y gracioso. Tiempo ha que los políticos saben que pueden ser caricaturizados. ¿Llegará el tiempo de que las ideas también lo sean? No esperéis a que ese tiempo llegue; tomad vosotros la iniciativa, pues hay quien amenaza con quedarse hasta con vuestra sonrisa. De cualquier manera, quizá lo más valioso de este documento esté en las apostillas de Fernando G. Toledo, en las que se refutan mis tesis.

El idealismo y el materialismo filosóficos son dos caras de la misma moneda.

Demostración: tanto el materialismo filosófico como su contrapartida idealista afirman poseer un conocimiento indiscutible de las condiciones inherentes del universo. Luego entonces, según esta definición, ambos son idealismo. Sin embargo, esta misma definición sujeta las ideas a especificaciones estrictamente dadas, esto es, a materia. Así que, ambos son, en este caso, materialismo.

Desarrollo: el materialismo supone que todo, incluso la conciencia, está contenido en la materia y se sujeta a fuerzas materiales o leyes de la materia. No obstante, a partir de que la materia ostenta propiedades concretas, como las adjudicadas en fuerzas o leyes o géneros de materialidad M1, M2, M3, es por consiguiente, ideal. *

Sin lugar a dudas el materialismo filosófico nos permite una explicación del mundo con una óptica rigurosamente idealista, como la impecable diferenciación y actividad de aquellos géneros que se toman como representativos de la materia: M1, M2, M3. Por lo tanto, el materialismo filosófico es una forma de idealismo.

Por otro lado, el idealismo presupone que el universo entero, incluyendo la materia, está contenido en la idea. Con todo, si el universo es y sólo puede ser la idea, esto es dado inmediatamente y no tiene manera de ser otra cosa más que sí mismo, por consiguiente no es ideal sino material, porque la materia es lo dado sin mediación. Por lo tanto, el idealismo es una forma de materialismo.

1° Escolio: lo que se ha hecho con Bueno hacedlo con Leibniz, y podréis hablar del materialismo de Godofredo.

Pasatiempo: intercambiad las palabras mónada y género de materialidad en las obras de los autores mencionados en el escolio. Quizá obtengáis vuestra propia explicación del mundo. Si necesitáis una M más, no dudéis en incorporarla: que la materia no os limite.

2° Escolio: Si eres idealista, prueba a decirle a Gustavo Bueno: “¡Usted no sabe de la materia más que yo!”. Si eres materialista, también puedes decírselo.


3° Escolio: Si eres idealista, prueba a decirle a Gustavo Bueno: “¡Usted no sabe de la la materia trascendental (M), más que yo!”. Si eres materialista, también puedes decírselo.**



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* Crítica de Fernando G. Toledo: ¿Qué menjunje es éste? El fragmento pide el principio de identificar materia exclusivamente con materia primogenérica (por eso habla de propiedades sujetas a «fuerzas»). Sin embargo, luego, a pesar habla de que hay tres géneros de materialidad y entre ellos M3 (ideal), dice que la materia es (sólo) ideal.

**Refutación de de Fernando G. Toledo: ARIAS: "No, hombre. La frase correcta deberías escucharla en tus oídos: «¡Usted no sabe de idealismo más que yo!»".

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Juro por Dios y por Su Majestad que no he leído El mito de la felicidad, y que el título de este ensayo es fruto de un devaneo propio, y que no tiene que ver con el subcapítulo 1 del capítulo 12 de dicho libro: ¡Una de cal por las que van de arena!