sábado, 17 de julio de 2010

Genes y moral 2

Aguinaliu escribió: El egoismo también puede ser visto de dos modos. Es más egoista el que desea tener (A si mismo, conocimientos, riqueza...) para ayudar a los demás o el que da esperando recibir a cambio tanto o más que lo dado.

Respondo: ¡Totalmente de acuerdo Aguinaliu! Por eso nuestra especie es un fracaso moral; porque no puede salir del Maelstrom del gen egoísta.

¡Todo, absolutamente todo está configurado por la lucha por la existencia!

No hay culpables de esto, simplemente es la actuación de la naturaleza biológica, ciega, pero omnipotente.

Por eso hay genios en el campo del arte, de la cocina, de la medicina, del naturismo, del New Age, de la filosofía, del deporte, de la ciencia, de la tecnología, de la moda del vestir, del arte de amar a la pareja, de la educación, y podría seguirme con los etcéteras.

Pero no hay genios de la política, ni de la economía ni de la moral, porque el gusano del egoísmo corroe el corazón inmóvil del ser humano. De ahí las crisis económicas, las hambres y las guerras.

Esta situación es irremediable, y en el fondo carece de culpables. Sólo es una grave advertencia sobre la verdadera naturaleza del ser humano.

Naturaleza descubierta por Darwin, y que una vez comprendida, nos sirve para aceptar con humildad que la miserable condición humana es resultado de la selección natural.

Saberlo, nos evita enfados y enojos, y nos hace sentir piedad por los ricos y los pobres por igual.



Salud

***

Este artículo estaba programado para salir el día de hoy, si bien debe considerarse este otro como importante antecedente:




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Sobre este tema, Atilio ha tenido la amabilidad de recomendarnos:

Para quienes quieran comenzar a enterarse recomiendo:
"The Altruism Equation: Seven Scientists Search for the Origins of Goodness".
http://www.amazon.co.uk/Altruism-Equation-Scientists-Origins-Goodness/dp/0691125902

Los excelentes libros de Franz De Vaal:
"Primates and Philosophers: How Morality Evolved"
http://www.amazon.co.uk/Primates-Philosophers-Morality-Evolved-Princeton/dp/0691141290/ref=pd_sim_b_1

"Age of Empathy"
http://www.amazon.co.uk/Age-Empathy-Frans-Waal/dp/0307407764/ref=pd_sim_b_3

"Good Natured: Origins of Right and Wrong in Humans and Other Animals"
http://www.amazon.co.uk/Good-Natured-Origins-Humans-Animals/dp/0674356616/ref=pd_sim_b_4

"Our Inner Ape: The Best and Worst of Human Nature"
http://www.amazon.co.uk/Our-Inner-Ape-Worst-Nature/dp/1862078823/ref=pd_sim_b_1

Y también:

"The Origins of Virtue" de Matt Ridley
http://www.amazon.co.uk/Origins-Virtue-Penguin-Press-Science/dp/0140244042/ref=sr_1_1?ie=UTF8&s=books&qid=1279270725&sr=1-1

"The blank slate" de Steven Pinker (disponible gratis en la Net, Arias puede colgar el link al sitio del amigo Dr Gen si así lo desea)

Y muchos muchos más. Por favor, noten que no he incluido ningún libro de neuropsicología ni de ciencias cognitivas. En ambos sectores hay montañas de información al respecto de la moral y de los actos morales e inmorales.

viernes, 16 de julio de 2010

Genes y moral 1

Susie9 escribió: "Por lo tanto, el mundo en cuanto a los hombres se refiere, no sería un absurdo sino un muy lógico mecanismo movido por el egoísmo y el interés que nace del amor propio".

Respondo: Richard Dawkins sostiene que el motor que impulsa a los seres vivos a vivir es el gen egoísta, que lo único que busca es preservar su información para entregarla a la siguiente generación.

Incluso afirma que tanto el egoísmo como el altruismo de los seres vivos sólo son programas que se cumplen porque somos máquinas programadas por los genes para preservarlos a ellos (a los genes).

El altruismo y el amor (sobre todo el amor propio) serían "errores" de la selección natural cuyo fin último sería hacer más eficiente la lucha por la existencia.

Yo ya hasta me imagino el comercio como una mera competencia evolutiva sancionada por la darwinización de la moral:

Si pagas, te dan. Si no pagas, te ningunean. ¡Es lo justo!

Las reflexiones anteriores son justas para sobrevivir; pero no son buenas para vivir.

El propio Dawkins reconoce que "La ciencia no es proveedora de criterios de moralidad"; y en al menos en algún escrito, él mismo sugiere dirigirse a la filosofía moral racional para discurrir sobre ética.

¡Saludos!
_________________
Sé que soy un hombre, pero no sé lo que es el hombre.

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Muy importante: este artículo estaba programado para salir el día de hoy; sin embargo, mi reflexión de estos días debe entenderse con base en este otro:

jueves, 15 de julio de 2010

Esta noche

Enrique Arias Valencia

Un amigo de Astronomía Educativa me mandó por correo esta imagen:


Me asombra, pues durante años yo había conjeturado que la eclíptica debía dibujarse con una simple recta sobre la salida del Sol. Así de burdo: con una regla solapada al cielo. Y con esa diablesca conjetura había yo creído que los planetas debían situarse rectos sobre la salida del Sol, y así su órbita debía correr recta, como suponía yo que haría el Sol, sobre su salida en el horizonte.

La curva que dibujan los planetas en esta imagen es una elegante refutación de mis prejuicios, y me invita a disculparme no sólo con la astronomía, sino con José Luis Ferreira, Jack Rational y con Atilio, quienes pacientemente leen mis discursos, y saben siempre enmendarlos, refutarlos, trastocarlos; e incluso, sé que a veces encuentran algo valioso en ellos.

Estuvo nublado y no pude ver el fenómeno, pero la ciencia hace que mi visita en este planeta sea todo, excepto aburrida.

Yo, el peor de los astrónomos. Los sueños de la astronomía fantasiosa que viví en Milpa Alta fueron destruidos por esta imagen.

Con el permiso de la Madre Juana: mi trazo era el de una necia caravela errada perpendicular al horizonte tenebroso.

¡Salud y muy inquieta alegría!

miércoles, 14 de julio de 2010

Homenaje Casino al Pulpo Paul

Enrique Arias Valencia

La teoría de juegos no considera el suave esparcimiento de las luces, el cortés flirteo con las intransigentes mujeres, la delicia del perfume en la espalda con escote, la sobriedad de los fracs, al tacto casi de terciopelo, la lúdica tela de los cortinajes teñidos, la emoción de transitar por la alfombra roja, el colorido de las fichas, la tensión de encontrarnos con un peligroso gángster, el divino buqué del champagne, el interminable juego de espejos de la sala, las asombrosas decepciones de los borrachos contertulios por un affaire fallido, los chismes que desatarán al día siguiente las bellísimas estrellas que visitan el lugar, los besos prometidos, la seducción interminable de la Luna brumosa que preside el balcón de mármol, el delicado murmullo del agua que brota de los surtidores del jardín, el estruendo glorioso de la fuente iluminada por neones desidiosos, el gesto de los flemáticos, el escarceo de los que se creen enamorados, los dolores de los sentimentales, la gala de las musas de una noche.

¿Y de qué va la teoría que nos dice que Paul es sólo un fraude?

¡Je je je! ¿Qué entenderá por juego tal hipótesis, si no se ha dado cuenta de que la vida misma es un juego?

***

Hablo español, y mi pueblo alguna vez se llamó Nueva España. Por lo tanto, algo de vuestras alegrías hoy comparto:

¡¡¡¡ESPAÑA CAMPEONA!!!!!

domingo, 11 de julio de 2010

¿Oyes acaso la marea, aterradora?

Enrique Arias Valencia

Cuando Platón expulsó a los poetas de la República, decidí exiliarme con ellos, no porque yo me considere poeta, sino para seguirme deleitando con las coplas del ateo poeta. Aquella tarde gris de gris matiz, en la estación del rápido ferrocarril, a mí, el peor de los estetas, la bebé Lily me preguntó:

“Oiga teñó, ¿y cómo es el mundo sin poetas?”


Lo más terrible bebé Lily, es que un mundo sin poetas es este mundo, tan prosaico en su vulgaridad y tan vulgar en su proceder, que nadie puede vivir en él. Y como estoy con una sabia bebé, me dan ganas de contarle un cuento. Había una vez unos ingenuos que creían que los cuentos de hadas son sólo mentiras que nada dicen. Cargo en brazos a la bebé y añado: Que la Biblia está llena de cuentos de hadas no es ningún secreto ya. Tras el triunfo del racionalismo todas las historias bíblicas periclitaron en historias que sólo los niños creen al pie de la letra. Lo que es motivo de escándalo para propios y extraños es que, aún así las historias bíblicas son capaces de decir la verdad.

Los genetistas descubrieron algo que los poetas ya sabían: que somos hermanos de ADN de todos los seres vivos. Los astrónomos lo dicen con las bellas palabras de Carl Sagan: “Somos polvo de estrellas”. Estamos, por lo tanto, hermanados con el mundo, entendiéndose Universo. Salimos a buscar una roja flor en competencia con nuestro hermano.

Dos hermanos al bosque se marcharon
En busca de la flor.
Grácil y dulce era el primero;
el otro blasfemo y nada más.
¡Oh caballero, horrible caballero,
detén ya tus horribles maldiciones!*


¿He dicho roja flor? Bien podríamos decir que salimos a buscar petróleo. ¿Somos o no somos hermanos del benton, la tortuga y la gaviota? ¿Qué nos dice la doble hélice? ¿Hasta qué punto somos capaces de sentir el terrible lamento de la Tierra que se escapa negro y amenazante sin descanso desde un punto perdido en el Golfo de México?

Ojo también, porque hay que tener en cuenta que el ateo jamás blasfema, pues si blasfemamos no hay nadie a quien insultar. La maldición que como hermanos hemos aherrojado a nuestros hermanos no tiene nada que ver con la blasfemia, al menos, no con la blasfemia común. En palabras de Niezsche:

“Ahora el único pecado es pecar contra la Tierra”.


Es así que el mito de Caín y Abel se repite a pesar de haya quienes digan que nunca existieron. Y a todo esto, Mahler, músico supersticioso y muy sensible a los cuentos de hadas, retomó en forma de cantata sinfónica el sencillo y sabio cuento del carnaval asesino. Cito del programa de mano del concierto de hoy:

El texto, para cuya creación Mahler se basó en diversas fuentes poéticas y legendarias, cuenta la historia de una altiva reina que ha decretado que se casará con aquel caballero que encuentre una flor roja que crece en el bosque. Dos hermanos compiten en la búsqueda, y uno de ellos la encuentra. El otro lo sorprende en su sueño y lo mata para apoderarse de la flor y casarse con la reina. Un trovador encuentra un hueso del hermano muerto y con él construye una flauta. Al ser soplada, la flauta cuenta la terrible historia del crimen. El día de la boda del fratricida con la reina, aparece el trovador con su flauta, y el instrumento fabricado con el hueso de la víctima delata al asesino antes de que el matrimonio se lleve a cabo. La escena concluye con el desmayo de la reina, la huída de los invitados y el colapso del castillo.


Hemos asesinado a nuestro hermano, la Mar Océano. Y la flauta que denuncia nuestro asesinato toca sombrías y disonantes notas que advierten del peligroso desmayo de la madre Tierra, reina altiva de los demás planetas, porque sólo en ella hay vida.

En la escena, cantan José Antonio Díaz y su novia, José Luis Sosa y su esposa, Cristina Rico, y muchos queridos amigos míos más, que mi memoria de ostión de marea roja me impide traer a la memoria. Es la primera vez que escucho La canción del lamento en vivo, aunque en YouTube ya me había deleitado con los movimientos autorizados por Mahler; si bien hoy y gracias al Dios de los estetas, he podido escuchar la versión completa. La reina se desmaya y el Walhalla se colapsa:

En el suelo la reina yace,
Tambores y trompetas en silencio quedan.
Con horror huyen caballeros y esposas,
Los viejos muros se colapsan.
Las luces ya no brillan en la sala del rey.
¿Qué fue de su nupcial festín?

¡Ay, pena!


Al escucharse el fortissimo de la percusión final, la bebé Lily se sobresalta, pero no llora. Ahora bien, como público, me he llevado la parte del león con los comentarios de Patricia Palacios, quien me orienta sobre el significado metafórico, filosófico y psicológico de esta cantata sui generis de Mahler. El postrer derrumbe de la fortaleza medieval del cuento, significa un retorno al inconsciente. “Es la historia de Caín y Abel. La obra nos habla del mal necesario”, sostiene hermosa Paty, y no puedo sino rogarle tomar algunas de sus enseñanzas para escribir este artículo.

El rey de un salto deja el trono,
y a los invitados arroja la mirada.
Toma la flauta con ultrajado gesto,
y a su propia boca se la lleva.
Horrible es el sonido que produce.
¿Oyes acaso la marea, aterradora?


Hace rato, la bebé Lily ha partido con su mamá. Me quedo a solas con mis contertulios. Entonces, aprovecho para decir la verdad sin recurrir a cuentos de hadas. Si es usted una persona de oídos decentísimos, le ruego no lea este párrafo, pues para decir la verdad sin poesía, es necesario decir la verdad sin tapujos, y la verdad es siempre espantosa. En palabras de La canción del lamento: “Horrible es el sonido que produce”. ¿De acuerdo? Aquí va: hemos abierto un enorme hoyo en el culo del mundo, y toda esa mierda que brota lo único que grita es que estamos matando un chingo de especies vivas, dándole en toda su puta madre a titipuchal de ecosistemas de los que no tenemos ni carajo de idea, y eso, aunque les duela a los racionalistas, es pecar contra la Tierra.

No obstante, una última palabra: fue la técnica la que nos metió en este lío, y sólo la técnica apoyada por la ciencia podrá sacarnos de él, a menos que se agote por sí misma la reserva que un puñado de imprudentes abrieron en una vena de la Tierra.

Nadie en todo el orbe podrá intervenir por nosotros.

***

Ciclo Gustav Mahler I
Temporada de verano 2010
Sala Nezahualcóyotl
Segundo programa

El reseñista asistió el domingo 11 de julio de 2007:
In memoriam Oscar Vega Argüelles (1912-2010)
Orquesta Sinfónica de Minería
José Areán, director

Robert Schumann (1810-1856)
Sinfonía No 1 en si bemol mayor op. 38, Primavera, (30’)
1. Andante un poco maestoso – Allegro molto vivace
2. Larghetto
3. Scherzo. Molto vivace – Trio I. Molto più vivace – Trio II
4. Allegro animato e grazioso

Intermedio

Gustav Mahler (1860-1911)
Das klagende Lied (La canción del lamento) (65’)

1. Waldmärchen
2. Der Spielmann
3. Hochzeitsstück


Sally Dibblee, soprano;
Marjorie Elinor Dix, mezzosoprano
Arturo Chacón – Cruz, tenor
Stephen West, bajo – barítono

Coro Filarmónico Universitario
Gerardo Rábago, director coral

***

*Todas las citas de La canción del lamento de este ensayito están tomadas del Programa de Mega Lux de la temporada Mahler que comparto con ustedes gracias a esto de la Internet:


¡Mi versión de Caín y Abel!:

Irichc niega que Adán y Eva sean sólo un mito:
También, desde Frustarción Voluntaria:

sábado, 10 de julio de 2010

¿Es sólo un mito?

Si bien soy capaz de hacerle algunas concesiones al Racionalismo, jamás seré racionalista. ¿Es sólo un mito El Anillo de los Nibelungos? Sobre todo en el minuto 4:18…



Weia! Waga!
Wagner, Wallala!
Alhamdulillah!
Wotan, Walhalla!
Enrique Arias

domingo, 4 de julio de 2010

Consuelo de Guadalupe

Enrique Arias Valencia


Hola, José Antonio. Desde que tuve el hermoso honor de compartir la mesa de tu familia el día de tu Santo, quise agradecer el bello gesto de tu linaje, en especial tu mamá, quien irradia una gran alegría y valor de vivir. Por eso le dedico este breve trabajo poético. Espero puedas dárselo de mi parte.



Para Consuelo Gutiérrez, el valor de vivir


Lámina sirva Universo a la imagen.
Pórtico, que si es siglo, pasa,
cálices cautivos, la lección del sufrimiento.
Crátera, que si el dolor es siglo, el dolor pasa,
cúspide, la pasión del pensamiento.
Sílfide alma, es el consuelo,
Gótica gala en la argamasa.
Tránsito de aquel que atiende al alto ruego.

Lágrimas despiden al extinto duelo.
Tíbares de la alegría más gustosa.
Campánulas que repican al vuelo.
Cósmicas si se escuchan graciosas;
mídanse y serán diminutas;
escúchense y entonarán magna gloria.

Círculo desplegado en esfera.
Búcaro de las rosas castillas.
Céntricos diámetros de aljófar.
Cúpula de esplendor auspicioso.
Bóveda que despliega su curva:
Basílica del amor más hermoso.

Cátedra tanto de José, como de
Angélica Rosa que florece.
Vástagos de Consuelo y Antonio.
Sándalo empíreo se estremece.
Ábside, coro responsorio.
Vísperas de sus tíos, primos y familia.

Cánticos míos que misterios desvelan
dionisíacos si se esconden nocturnos;
sinfónicos si se escucha su tono.
Méritos de madre, méritos diuturnos.
Último, con la gracia soberana de la madre Juana:
“Cítara solamente de Apolo”.