jueves, 26 de marzo de 2009

Tú y yo, desiderata

Permite que regrese a buscar tu corazón,
e imaginar que puedo besarlo
pleno de gratititud y delicada pasión
como me confiaste tus brazos
cuando aquel amanecer besé tus labios.

Déjame volver a jugar a ser niño
con tu alma a la luz de la Luna
y de Venus, entrambos el guiño
Y es así como descubrirás
el valor de las pequeñas cosas.

Como yo descubrí el valor de lo pequeño
en lo más grande: un año que sólo fue un instante.
Y la vida es así, un vuelo de dos almas
que cada una abraza un ala
mientras la otra la extiende al infinito.

Pues no hay mayor fantasía
de ver que de vez en cuando
los más caros sueños
se cumplen por dos.

Como si de pequeños
duendes se tratase
dos ángeles velan
por vernos de nuevo.

Como si de dos hadas se tratase
nuestras almas jugaron sin cansarse.
Más allá de mis recuerdos,
yo te espero: feliz eternidad.

2 comentarios:

Montaña dijo...

Sólo paso a dejarle un saludo.
Lamento que la realidad le sea tan pesada, diré que simplemente sigo batallando para que la careta no sea verdad, encontrar esa más-cara que nos hace ser y tener la esperanza en la humanidad.
Un abrazo.

Äriastóteles Lumínico dijo...

Hola, Montaña. Un placer leerte y gracias por tu valioso comentario. Suerte en tu batalla.
Salud cordial