jueves, 15 de octubre de 2009

Retrato de mi madre adolescente

Enrique Arias Valencia

Yo soy la madre del amor hermoso.
Ecle. 24:16



Preludio

El broncíneo fragor del trueno perfiló con fúnebres acordes la escena. El relámpago se encargó de iluminar el cuarto que se había quedado a oscuras debido a una interrupción de la energía eléctrica. En la cama, un pequeño luchaba en vano por respirar ahogado por el asma. Aterrado, el niño escuchó a su joven madre recitar esta oración: "Si es tu voluntad llevarme a mí para que mi hijo sane, que así sea; pero que se haga tu voluntad y no la mía". Al fondo de la escena, el padre estaba reducido a un ovillo de llanto y angustia.
La madre tomó con fuerza la mano de su hijo. "Sólo mamá es fuerte en los momentos difíciles" razonó el niño, pero no se lo dijo a nadie. El ataque había pasado, y el chiquillo preguntó a su madre: "¿Qué vamos a hacer ahora?" Ella contestó: "Ya pensaré en algo". Tras un beso, él confió en el pensamiento de mamá y se durmió.
A la mañana siguiente, en silencio, el niño pensó: "¿Qué Dios sería tan malvado para poner en peligro la vida de mamá? ¿Qué Dios sería tan malo para escuchar esa oración?" Desde entonces el niño temblaba cada vez que tenía que recitar el Padrenuestro al llegar a este punto: "Hágase tu voluntad".
Tras muchas pruebas y errores, pensando y pensando mamá consiguió y dar con la mejor solución en un hospital. "El poder de mamá reside en el poder de la razón", fue la conclusión del niño y fue su sueño aprender a razonar.

Mamá bebé

No sé si fue fruto del azar que yo haya tenido el privilegio de tener una mamá como la que tengo, pero a mí me gusta pensar que sí, que es fruto del azar, y entonces tendría algo que agradecerle al azar. Quizá fue un error o quizá fue Dios. A quien haya sido, se lo agradezco. Pero, y ahora, ¿qué sigue?
A veces, después de besar sus mejillas, surcadas de arrugas, no puedo evitar decirle: "Eres el bebé que no pienso tener". Mamá es la eterna niña, dulce y amable, indisciplinada y creativa. Ser criado por mi madre fue crecer en medio de juegos y canciones. Mi madre no me leyó la Caperucita Roja; mi madre escribió para mi hermano y para mí cuentos en donde vertió sus más atentas facultades.

Madre Universal

En el principio fue un óvulo y el óvulo era esférico y el óvulo estaba en el tiempo y el tiempo era el tiempo de Dios. El Sai Baba tiene razón cuando dice que "La madre es el primer Dios de uno". Y yo añado: y es el único del cual puedo dar cuenta de su existencia. Con su creatividad e infantilismo, mi madre es un Dionisos bebé. Por eso así saludo a mi madre: "El Buda maduro que hay en mí saluda al Buda bebé que hay en ti". Mi madre es un Buda de ojos tristes y de sonrisa deliciosa.
Los siguientes halagos a los sentidos: un beso en la mejilla, una palabra de aliento, una mirada de alegría, el perfume del cabello de mamá son el preámbulo del carácter de un hombre que siempre exigirá pruebas de la existencia contundente de lo que se afirma con contundencia.

El rival de mamá

El calor de la leche materna, la dulce mirada de los ojos verdes más intensos del mundo fueron el amparo del genio que se gestaba en mi intelecto. ¿Qué más podía pedir?
Por eso, cuando mi madre misma me dijo que había alguien que me amaba más que ella, no le creí. Mamá me habló del amor de Dios; pero si ella me había dado muestras de amor, yo tenía el derecho de pedirle pruebas a Dios de su amor. El amor de mi madre es un amor tangible; el amor de Dios es una acrobacia de la fe.
Jesús dice algo tan fanfarrón y tan desconcertante que cada vez que lo leo no dejo de admirarme: "Dichosos los que creen sin haber visto". Y yo puedo replicarle: dichosos los que gozan del cariño de una madre, aquí en la Tierra, la única que hay y en realidad la única que he visto.
Dios no puede amarme tanto como dicen que me ama, porque el amor se demuestra con hechos y no exigiendo una fe a ciegas. La fe a ciegas es un pecado contra la razón porque nos hace descansar en un prejuicio: Dios es bueno.
Es por eso que el único pecado de mi madre fue haber pretendido inculcarme la devoción a un Dios ininteligible. Por eso, todas las noches éste es mi único rezo: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué no me has abandonado?"


Una mentira blanca

Éste es el problema: mamá me mintió. Me dijo que Jesús me ama, y que por eso yo debo amar a Jesús, y eso no es cierto. En consecuencia, mamá no supo inculcarme una religión porque cuando uno tiene una buena madre la religión sale sobrando. Pueden hacerme pensar que Dios me ama, pero he podido sentir el amor de mamá, y un sentimiento vale más que mil pensamientos.

Los milagros de mamá

Dicen que Jesús convirtió el agua en vino. Yo no lo vi, pero de haberlo visto, de cualquier manera a mí no me hubiera sorprendido porque no me gusta el vino. Mamá convirtió su amor en leche, y me la dio a beber. Eso sí es un milagro, y un milagro discreto, sin pretensiones de omnipotencia ni de redención. Tan sólo el suave murmullo del corazón de la mujer que alimenta a su criatura desvalida.

Un Dios mortal

Cuando mi madre muera, ¿quién podrá sustituirla? Ni siquiera podrá Dios con sus truenos y relámpagos, cencerros del amor vulgar del mundo mentiroso de los Cielos.
La naturaleza, más sabia pero también más astuta que Dios, planeó la existencia de la novia para paliar la carencia de la madre en el corazón del hombre. Pero la verdad sea dicha, ¿Quién como mi madre?

El bebé gerbo

Mi madre no es una santa, porque la santidad es cosa de seres celestiales, y sé de buena fuente que mi mamá nació en la Tierra. Yo nací entre algodones. Con una madre tierna e inocente es natural ser un hombre desvalido. Por eso yo aún a mis treinta y cuatro años de vez en cuando sueño ser un bebé gerbo, una pequeña rata de campo cuyo corazón se agita con violencia frente a la intangible presencia del mundo. Yo no tengo un niño interior a quien sanar, más bien soy un niño caprichudo que debe aprender a madurar.
Los defectos de mamá son fruto de los vaivenes de la evolución. Amar a un hijo es lo único que sabe hacer una madre, pero el amor también empalaga, y en exceso, puede llegar a enfermar. El amor de la madre, el verdadero amor, el amor de los seres humanos no es omnipotente y por eso no es perfecto.
Si uno está sólo acostumbrado a lo mejor, desarrollará poca tolerancia al dolor. Y no hay nada más doloroso que lo feo. Y el mundo el mundo de afuera, el mundo real fuera de los brazos amorosos de mamá, es el mundo gobernado por el horrible trueno de Jehová. Y sin embargo, creerse Dios es la convicción natural de un hijo amado.
La pregunta cuya respuesta los terapeutas esperan escuchar de su paciente es: ¿qué es lo que no te dio tu madre? Y yo en mi caso, también tengo una respuesta. La disciplina de la belleza, lo cual significa que mamá está fea.

Un Edipo esteta

El Edipo griego yace en el lecho con su madre. Edipo esteta sabe que eso no es de buen gusto, y busca a una chica como mamá sin ser idéntica a mamá para formar una pareja.
Al intelecto no se le puede engañar. El subconsciente quizá se conforme con sucedáneos, pero el intelecto siempre sabe lo que quiere, y no descansará hasta que lo obtenga. Y mi intelecto es esclavo de la belleza. No tengo ni idea de dónde salió esa obsesión, pero ahí está. Para superarla, a veces me gusta pensar, tal y como dijo Krishna: "No durará".
Yo sé muy bien que si de mamá dependiese, ella me conseguiría una novia tal y como yo la quiero. Pero eso no depende de mamá. Eso depende de mí. Así, pues me aventuro fuera de los brazos de mamá para buscar un amor tan tierno, dulce y amable como el de mamá. ¿Y qué sucede? ¡Oh, desilusión! No hay ni puede haber nadie mejor que mamá. Muy al contrario, las mujeres del mundo real son más bellas que mamá, pero su corazón está reservado para hombres que no son como yo.
Soy un hombre delgado, sin rasgos bellos, desaliñado y muy desgarbado en el habla, en el trato y en los modales. Y por experiencia sé que las mujeres bellas prefieren a los hombres que son más gordos, más exitosos y más educados que yo. Yo no me pondré un abrigo negro para decir quién es mi padre ideal; yo saldré a bailar desnudo porque mamá no se dio cuenta de que me salí sin bufanda a la calle.

La Editorial Yug

Mi trabajo es muy parecido a mi casa. Cada tocayo es como un hermano para mí. Por su parte, Monique, Rebeca, la señora Gail, Ady, Mónica, Frida y Paty tienen calor maternal. Laura era tan bonita como la mujer que quisiera llegar a amar,* y Ricardo es tanto o más estricto que mi padre, y yo sigo siendo el niño malcriado que siempre se pregunta: ¿Por qué es malo no creer en Dios?** En la editorial he podido declarar abiertamente la muerte Dios, pues soy periodista. Me han dado así un espacio para compartir mis ideas. Quizá sea cierto que Dios es omnisciente y omnipotente, pero es más cierto aún que Dios no es omni agradable.


Mamá no lo sabe todo

Y yo tampoco. Estoy atascado en un punto de mi vida que sólo me demuestra que el reino del genio no es de este mundo. Hoy mi madre pasa parte de su tiempo mirando televisión, pero hace mucho tiempo, ella me enseñó a leer. Respeto su tiempo porque ella sabe cómo emplearlo mejor, pero ya no puedo mirar la televisión junto a ella. Prefiero la compañía de un libro.
Nada puedo hacer para remediar mi situación, pues yo mismo soy el retrato adolescente de mi madre, y a pesar de todo sólo busco a una mujer bella que me ame. Una contradicción en los términos según lo que he podido constatar. Dios es la idea más bella y la mujer es la criatura más hermosa. Mi alma sólo aspira a la belleza, por eso frente al desdén de la belleza, bien puedo preguntarme: "¿Qué es más bello que Dios y la mujer?" Y mi alma responde: "La libertad". Por eso estoy de acuerdo con Federico García Lorca cuando afirma: "En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida". Y por eso soy libre para alejarme de Dios, de la mujer y la belleza. Más allá de Dios está la razón, la libertad del pensamiento, porque en el tiempo primordial mamá me enseñó a pensar en algo cuando todo ha fallado.

Elogio de la razón pura

La pregunta crucial es: ¿qué es lo que no me dio mi madre que busqué en la señorita innombrable? Y la respuesta es: belleza física. Ahora bien, como ya he visto que es imposible que encuentre a alguien con belleza física, que ame y que me ame, no podré satisfacer esa carencia. Y como la obsesión es fruto de la carencia, por lo tanto la obsesión no va a irse nunca. No se trata de que me ponga a rezar a un poder superior, porque yo sólo lo haría por conveniencia, y tampoco lo haría porque ese poder superior me parece que ha estado mudo desde hace mucho tiempo. ¿Cómo confiar en mis emociones y en mis instintos si fueron ellos los que me metieron en este lío? Además de que han pasado los meses y no han dicho "esta boca es mía". No obstante, si le doy una oportunidad a la razón, quizá sea ella quien me rescate, tanto de la obsesión como de la carencia. No creo contar con un mejor recurso para enfrentar el problema.
Ha llegado la hora de que anuncie de nuevo, junto con Hegel, la muerte del arte porque no me entusiasman ni la música sacra (sobre todo la coral: "¡Buuuuuuh!"), ni el cine, ni la literatura. Mi entusiasmo está en la concepción de la idea, el nacimiento del concepto. Por lo tanto, el arte es cosa del pasado, y no puedo esperar que el arte me redima. Muere con el arte el insoluble problema de la belleza, si bien la belleza puede vivir en el mundo ordinario todo el tiempo que quiera.

La sonrisa de la razón

Las emociones en su unidad intangible son incomprensibles. Sólo los estados del intelecto me permiten hacer contacto con mis sentimientos. Y el mejor de los sentimientos se puede expresar por medio de la sonrisa, atemperada por el juicio de la razón.
Las emociones ofuscan el entendimiento. El juicio lo potencia y lo realza. Ya el mismo Kant sostenía que la razón posee tres facultades: el entendimiento, la razón y el juicio. Según Kant la armonía de la las facultades era una cuestión estética. Mas yo replico ahora que la armonía de las facultades es un asunto que resuelve la sonrisa de la razón.
Sonreímos cuando resolvemos un problema, y la razón sonríe cuando se deleita con un problema del juicio. Por ejemplo: A dice que B miente y B dice que A dice la verdad. ¿Quién tiene razón?
La nueva labor del juicio, es por lo tanto, conjetural antes que estética, y la razón se alza victoriosa con la alegría del entendimiento del concepto. Abandono en paz a la belleza en el mundo ordinario y me entrego a los brazos de la filosofía, más ciertos que los brazos de Dios y más amables y accesibles que los de la belleza. Por supuesto que esto significa quedarme solo, pero más vale solo que mal acompañado, y además, tal y como dijo Schiller "El grande se encuentra solo en la cima de su poder". Y el entendimiento es lo más grande que tengo. Por eso la sonrisa de la razón es la despedida de la belleza y la llegada de la respiración atenta. Un pensamiento profundo sólo puede ser producto de una respiración profunda.
Bien sé que por momentos parece que nadie puede competir con mamá, sin embargo mamá es incompleta y el ideal de la razón sería entonces mamá y su incompletitud.
Asumiré las consecuencias de mis actos como producto de mi responsabilidad. Soy un diminuto elogio de la razón y nada más, pero también, nada menos. No voy a hacer otra cosa, sino disfrutar mi libertad sin rendirle cuentas a Dios ni a mujer alguna que no sea mi mamá. Y no hay mejor madre que la razón. Y si no lo creéis, preguntadle a mi mamá.



* Esto lo escribí en 2006. En 2008, ¡Por fin! conocí el amor. La relación ya terminó, pero al menos tuve la oportunidad de amar y ser amado.
** Tras el paso de los años, veo que la pregunta debe plantearse así: "¿Es malo no creer en Dios?" Y la respuesta atea es "No". A las conversaciones con Preacher, con Atilio, con los dos Fernandos y con Barullo, debo el fruto de ese "No".

© 2006 Enrique Arias Valencia

miércoles, 14 de octubre de 2009

Reglas de inferencia 2

Enrique Arias Valencia

V & q = q

F & q = F

V ó q = V

F ó q = q

F → q = V

p → V = V

p → F = ¬ p

V ↔ q = q

F ↔ q = ¬ q

martes, 13 de octubre de 2009

Reglas de inferencia 1

Enrique Arias Valencia


MODUS PONENS

p → q
p
∴q

MODUS TOLLENS

p → q
¬ q
∴¬p

SILOGISMO HIPOTÉTICO

p → q
q → r
∴p → r

SILOGISMO DISYUNTIVO

p ∨ q
¬p
∴ q

DILEMA CONSTRUCTIVO

(p → q) ∧ (r → s)

p ∨ r
∴ q ∨ s

DILEMA DESTRUCTIVO

(p → q) ∧ (r → s)
¬q ∨ ¬s
∴¬p ∨ ¬r

SIMPLIFICACIÓN

p ∧ q
∴p

CONJUNCIÓN

p
q
∴p ∧ q

ADICIÓN

p
q
∴ p ∨ q

CONMUTACIÓN

p ∨ q
∴ q ∨ p

LEY DE ABSORCIÓN

p → q
∴ p → (p ∧ q)

LEYES DE De MORGAN

¬ (p ∨ q) (¬ p ∧¬ q)
¬ (p ∧q) ≡ (¬p ∨ ¬ q)

EQUIVALENCIAS

¬ (p ∧q) ≡ p → ¬ q
¬ (p → q) ≡ p ∧¬q

DOBLE NEGACIÓN

p 𠪪p

LEY DEL BICONDICIONAL

p ↔ q ≡ (p → q) ∧ (q → p)

LEY DE EXPORTACIÓN

p → (q → r) ≡ (p ∧q) → r

TRANSPOSICIÓN

p → q ≡ ¬ q → ¬p

ASOCIACIÓN

[p ∨ (q ∨ r)] ≡ [(p ∨ q) ∨ r]
[p ∧(q ∧r)] ≡ [(p ∧q) ∧r]

DISTRIBUCIÓN

[p ∧(q ∨r)] ≡ [[(p ∧q) ∨(p ∧r)]
[p ∨(q ∧r)] ≡ [[(p ∨q) ∧(P ∨r)]

IMPLICACIÓN MATERIAL

p → q ≡ ¬ p ∨q

EQUIVALENCIA MATERIAL

p ≡ q ≡ (p → q) ∧ (q → p)
p ≡ q ≡ (p ∧ q) ∨ (¬ p ∧¬ q)

TAUTOLOGÍA

p ≡ p ∨p

lunes, 12 de octubre de 2009

Poema sobre la emergencia

La poesía se da o no se da
si no vino contigo, no vendrá
injusto es que un poeta te destruya
que al fin y al cabo la culpa no es tuya.

Es en cambio muy justo que atribuya
a tu incapacidad que Toledo no entienda
el muy simple concepto de emergencia
que es posible que hasta mi gata intuya.

Ejemplos sobran de los emergentistas
del siglo XIX, ninguno espiritista
ni mago, y cito el que es usual:

donde la joven cloro y Míster sodio
se casan en medio de un jolgorio
y por arte de "magia" aparece la sal.


por: Simbol

domingo, 11 de octubre de 2009

De la nada, nada; inmaculada argumentada (2/2)

Enrique Arias Valencia

Nada puede a la nada reducirse,
¡Ni alguna cosa hacerse de la nada,
Confirman mis probados argumentos!
Lucrecio*

IMPLICACIÓN MATERIAL

(¬p ó q) = (p→q)

Físicos: No hubo Big Bang, a menos que algo pueda salir de la nada. Hubo Big Bang. Por lo tanto, algo puede salir de la nada.

Q ES FALSA

q = F

Materialistas: Nada puede salir de la nada, y si la teoría del Big Bang afirma que el “Universo” salió de la nada, en consecuencia no hubo Big Bang.

DILEMAS CONSTRUCTIVOS

(p→q) & (r→s)
p ó r
:. q ó s

Tenemos que: si es un físico teórico que sostiene que la historia del Universo actual comienza a partir de la nada, la cual estalló hace quince mil millones de años, luego se afirma el Big Bang como el origen absoluto a partir de la nada. En palabras de la distinguida astrofísica y cosmóloga Janna Levin:

“La imagen más simple del Big Bang comienza con nada. Realmente nada, no hay espacio, no hay materia, ni materia ni energía… es NADA, pero con el potencial de existir. Y ese estallido crea el universo. Comienza el tiempo, el espacio es creado, toda la materia y energía del universo son creadas en ese momento”.**



La tesis anterior se enfrenta a la del materialista, la cual consiste en que si se es consecuente con la ley de la conservación de la materia, aquella que dice que la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma, entonces se sostiene que “de la nada, nada”, como afirmó Lucrecio en su poema De la naturaleza de las cosas. A continuación, el lector atento disculpará la extensa cita de dicha obra, pues excede los límites de este ensayo, ya que en ella se expone el problema del invisible principio del mundo, y se insinúa la teoría atómica, tema que no abordaré aquí. Sin embargo, lo que sigue muestra la composición armonizada en endecasílabo blanco con el que José Marchena vertió al español los versos del latino.

Puesto que te he enseñado que los seres
No pueden engendrarse de la nada,
Ni pueden a la nada reducirse;
No mires con recelo mi enseñanza,
Al ver que con los ojos no podemos
Descubrir los principios de las cosas;
Sin embargo es preciso que confieses
Que hay cuerpos que los ojos no perciben.



O es un físico teórico que sostiene que la historia del Universo actual comienza a partir de la nada, la cual estalló hace quince mil millones de años; o es un materialista, si se es consecuente con la ley de la conservación de la materia, aquella que dice que la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma.

Por lo tanto, o se afirma el Big Bang como el origen absoluto a partir de la nada, o se sostiene que “de la nada, nada”, como afirmó Lucrecio.

Consideremos que: si es un físico teórico que sostiene que la historia del Universo actual comienza con un punto matemático, luego afirma el Big Bang. Haciéndole frente a que: si es un materialista estricto, entonces niega el Big Bang.

De lo anterior se sigue que o es un físico teórico o es un materialista estricto. He ahí el dilema.

Por lo tanto, o afirma el Big Bang o niega el Big Bang.

Si admites el Big Bang, entonces sostendrás que algo puede salir de la nada. Por el contrario, si estás de acuerdo con Lucrecio, luego argumentarás que “de la nada, nada”.

Tenemos que o hubo Big Bang o estás de acuerdo con Lucrecio.

Por lo tanto, o sostendrás que algo puede salir de la nada o sostendrás que “de la nada, nada”.

Hay filósofos que están de acuerdo con Lucrecio. Luego, sostienen que “de la nada, nada”. En cambio, hay científicos que sostienen que algo puede emerger de la nada. Luego, sostienen que, en vista del Big Bang, el Universo surgió de la nada.

Es así que hay filósofos que están de acuerdo con Lucrecio, enfrentados a científicos que sostienen que algo puede emerger de la nada.

Por lo tanto, o se sostiene que “de la nada, nada” o se afirma que en vista del Big Bang, el Universo surgió de la nada.

MODUS PONENS

p→q
p
:. q

Si estás de acuerdo en que hubo Big Bang, luego sostendrás que algo puede salir de la nada.

Janna Levin y Paul Davies están de acuerdo en que hubo Big Bang, luego sostienen que algo puede salir de la nada. Janna Levin y Paul Davies serían materialistas cientificistas.

Si estás de acuerdo con Lucrecio, luego sostendrás que “de la nada, nada”.

Fernando G. Toledo, Gustavo Bueno, Mario Bunge y Jorge Méndez están de acuerdo con Lucrecio, luego sostienen que “de la nada, nada”. Serían los materialistas estrictos.

Jorge Méndez sostiene que: “La creación desde la nada es absurda y viola el principio de Lucrecio (de la nada nada, sale)”.

Mario Bunge: “Nada se origina a partir de nada y nada va hacia de nada. Este principio, debido a Epicuro y Lucrecio, es el enunciado más antiguo y general del principio de conservación de la materia”.***

En diferentes ocasiones el ilustre filomaterialista don Fernando G. Toledo ha advertido la insensatez de atreverse a asegurar que de la nada puede obtenerse algo. En palabras de Fernando en su blog Razón atea:

“Un dogma de fe de un materialista cientificista puede ser que sólo la ciencia nos permite acceder a la realidad, o que el método científico es el único modo de obtener una verdad. O que toda la realidad es física. O que de la nada puede surgir algo. Hay montones de ejemplos, y muchos se parecen a dogmas teológicos”.

Aquí tengo que confesar que cuando Toledo argumentó, me robó el corazón. Se trata de empatía. Si la labor filosófica es amor al conocimiento, cuando este se muestra con la solvencia moral de un argumento bien formado, aun un irracionalista como yo es capaz de caer rendido a los brazos de la razón. El argumento se expone inmaculado:

“Salgo al ruedo […] porque este tema es de enorme importancia, y en este caso no puedo más que suscribir los comentarios de Méndez sobre lo absurdo de aceptar la existencia de la nada, y para colmo revestida de un supuesto conocimiento científico.

Primero y principal, tal término no es científico, sino genuinamente filosófico. Y es desde un abordaje filosófico que debemos excluir la existencia y posibilidad de la nada, por contradictorio y absurdo (algo que, como bien señala, Méndez ya sabía Lucrecio).

¿Cómo que es demostrable científicamente que «todo puede surgir de la nada» (sic)? ¿Dónde está esa demostración? ¿No es una demostración que ya presupone la existencia de esa absurda nada y, como digo antes, trata de pasar por ciencia lo que no es más que pura metafísica? ¿Así que la nada es menos metafísica que hablar de algo «externo al universo»? Bien: no es así, en el sentido de que […] la nada es un absurdo, irracional, que ningún procedimiento ha demostrado (ni podría [demostrar]) […]

También aclaro que es absurdo considerar como prueba de que todo puede surgir de la nada que «de hecho» tengamos «el universo y las leyes que inventamos», como si la «invención» surgiera «de la nada» y no de nuestro cerebro y procesos neuronales”.

Es así que en tertulia virtual, tras leer el argumento de Toledo, no pude menos que advertir que la ciencia de la física teórica ha pervertido entre otras cosas, el concepto de la nada, y nos han vendido como nada algo que sí es algo. Cfr. al menos, la (por fortuna) Breve historia del tiempo, de Hawking o Superfuerza de Davies, o mi muy irracionalista "Invitación a la nada"; y por tanto agradezco a Fernando la brillante aclaración al respecto.

En consecuencia: Es la ciencia física teórica la que ningunea los triunfos de la filosofía, al pervertir, por ejemplo, el razonamiento de Lucrecio sobre la nada.

TAUTOLOGÍA: La nada, no es nada.

REDUCCIÓN AL ABSURDO

Si la nada fuera algo, dejaría de ser nada, para pasar a ser algo, lo cual es absurdo acerca de la nada.

De la nada, nada, pues si de la nada partiese algo, luego la nada sería algo: el punto de partida de ese algo, lo cual es contradictorio al predicarse de la nada.
Por lo tanto, la nada no es el punto de partida de nada. Luego, de la nada, nada. Q. E. D.

Luego, es necesario admitir que “De la nada, nada”, y en cambio, la “nada” a la que se refieren los físicos teóricos en sus libros de divulgación científica es un término equívoco que puede provocar confusión entre el gran público.

Por lo tanto, estoy con Lucrecio y sus amigos cuando afirman que “De la nada, nada”.

CONCLUSIÓN

Pasteur desterró la generación espontánea de la biología. ¿Llegarán los físicos teóricos a admitir la tesis de los materialistas estrictos para así desterrar la generación espontánea del estudio de la naturaleza?

* Tito Lucrecio Caro, De la naturaleza de las cosas. Poema en seis cantos, traducido por D. José Marchena. Madrid, Librería de Hernando y Compañía, 1918.
**Janna Levin, Brevísima historia del big bang, en video, en Noticias del Cosmos.
*** Mario Bunge, Diccionario de filosofía, Siglo XXI Editores Argentina, 2001.

sábado, 10 de octubre de 2009

De la nada, nada; inmaculada argumentada (1/2)

Enrique Arias Valencia

Todas las cosas suceden por necesidad, porque la causa del nacimiento de todo es
el remolino de los átomos.
Demócrito, según Diógenes Laercio IX, 45


La ciencia es un conjunto de conocimientos ordenados sistemáticamente que busca describir, comprender, usar y predecir el comportamiento de la naturaleza. La manera en que estos conocimientos pueden obtenerse consiste en seguir los pasos que van de la observación, la hipótesis, la experimentación, hasta la obtención de una ley o principio.

Uno de los máximos logros de la ciencia es que cuenta con un mecanismo que le permite, con el tiempo autocorregirse. Lo que emprendemos los seres humanos, no es perfecto pero sí perfectible por medio de la práctica.

Hoy más que nunca, gracias a Internet y al compromiso de personas de gran talla intelectual, bien podemos decir que el conocimiento científico lo construimos entre todos. En Internet convergimos gente de lo más variada, desde joviales irracionalistas como un servidor, hasta serios racionalistas como el filomaterialista Fernando G. Toledo. El choque ha sido inevitable, pero también el reconocimiento de la valiosa labor de aquellos cuyo sincero compromiso con la razón los ha convertido en punto de referencia indiscutible de los problemas científicos y filosóficos que, en esta era de la información, a muchos seres humanos nos apasionan.

"La línea de la costa, de la cual habla Alan Watts, representa el lugar en que la tierra y el agua se tocan".*

Desde mi punto de vista, tal línea es el ateísmo. Como comenta Richard Dawkins en La raíz de todo mal: "Todos somos ateos de algún Dios. Lo que pasa es que algunos hemos dado un paso más allá". ¿Por qué hay gente que se siente impulsada a creer en Dios? Nietzsche sostiene que “El hombre prefiere querer la nada a no querer”. Quizá sea el momento de hacer la advertencia de costumbre al lector: lo que este trabajo tenga de acertado se debe a los pensadores citados, los desatinos, son míos.

¿Qué es la nada? La pregunta nos asalta desprevenidos, y muy pocos somos capaces de responder que por definición, la nada no puede ser algo, pues entonces habría algo en vez de nada.

Desde que era niño me gustaba devorar libros de divulgación científica. Uno de mis favoritos, Superfuerza, de Paul Davies, incluye un típico argumento acerca de la nada que pueden encontrarse en la literatura científica corriente.

“El vacío es el milagroso cuerno de la abundancia de energía en la naturaleza. En principio no hay límite a la cantidad de energía que puede autogenerarse por la expansión inflacionaria. Es un resultado revolucionario en total desacuerdo con la vieja tradición secular de que «nada puede surgir de la nada», una creencia que data al menos de tiempos de Parménides, en el siglo V a. de C. La idea de una creación a partir de la nada pertenecía, hasta recientemente sólo al reino de la religión. Los cristianos han creído desde hace mucho tiempo que Dios creó el universo de la nada, pero la posibilidad de que toda la materia y la energía cósmicas aparezcan espontáneamente como resultado de un proceso puramente físico hubiera sido considerado como algo absolutamente insostenible por los científicos de hace sólo una década”.**


¿En qué quedamos, pues, es la nada algo o no es nada? Un párrafo así puede entusiasmarnos un rato, y llevarnos a divagar acerca de la nada. Nietzsche y Sartre lo hicieron. Debemos al primero este esplendoroso aforismo: “Dios es la máscara de la nada”. Al segundo, una disertación en torno a las relaciones entre el ser y la nada. Pero de la nada, seguimos, literalmente, sin saber nada.

Strictu sensu: ¿es la nada observable, podemos hacer con ella una hipótesis, podemos someterla a experimentación, u obtener una ley o principio a partir de nada? ¿De dónde sacan los físicos como Davies una teoría tan exótica como aquella en la que la nada juega un papel fundamental?

Entenderemos por crítica el examen o juicio de uno de los aspectos de la razón, esto es, de su capacidad de juzgar con base en una premisa, y su capacidad de concluir con base en esa premisa. Entiéndase, pues, esta premisa: “De la nada, nada”.

¿Qué dice pues, Davies, de la nada? De la nada algo, a saber, espontáneamente, de la nada, espontáneamente, el universo.

De todo esto, lo único que me parece divertido acerca del Big Bang es cuando explica Eric Lerner: “En la teoría de Guth el campo de Higgs que existe en el vacío genera toda la energía necesaria a partir de la nada -ex nihilo-. El universo, como él lo plantea, es una gran «comida gratis», cortesía del campo de Higgs”.

*Alan Watts apud. Nicole Diesbach, Frontera. ¿Qué nos separa?, México, Editorial Yug, p. 69.
** Paul Davies, Superfuerza, Salvat, Barcelona, 1985, trad. Domingo Santos, p. 207. La “expansión inflacionaria es una de las teorías que recurren al Big Bang para explicar el supuesto origen del Universo.

viernes, 9 de octubre de 2009

Consejos metodológicos a un científico colérico

Enrique Arias Valencia

¿Habéis visitado alguna vez Pharingula? Yo casi nunca lo hago, pero el otro día me encontré una referencia a su autor, PZ Myers, en el Blog sin Dioses, este último un sitio al que recién me acabo de enterar de que no tengo acceso a los comentarios debido a que en una breve discusión que sostuve allá, uno de sus moderadores, Marcelo Huerta, ha tenido a bien dirigirme esta sanción: "Los mensajes que se publican aquí sí dependen de la opinión de quien los modera, así que ya ves: te ganaste un abono al silencio permanente, por creyente provocador". ¿Creyente yo? ¡Jo jo jo! ¡Si ni siquiera creo en la risa de Santa Claus! Sucedió que allá en su blog, Marcelo me dijo que me convenía leer Las trampas de la fe. Como es un libro que yo sí he leído, le repliqué con una moderadísima acidez. Fue así que en el cuarto punto de mi comentario sostuve que:

4) Dice: "Conviene leer Las Trampas de la Fe,"

Debería decir: "Conviene entender Las Trampas de la Fe,". ¿O ya practicas el arte adivinatorio para saber qué libros he leído y cuáles no? ¡WoW! ¡También los ateos tienen poderes paranormales! Además, lo que dije te parece ofensivo, pero es verdad.



¿Qué había dicho yo para ofender? Pues que la madre Juana era creyente y muy inteligente. Y aquí debo aclarar que quien debía intentar comprender mejor Las trampas de la fe soy yo, pues hasta ahora la tengo entendida como un monumento de crítica estética a la persona más inteligente que ha pisado el planeta Tierra. Lo que me decía Marcelo era fundamental. En cambio mi efímero y muy sentido contertulio señaló la tesis principal, la que da nombre al texto de Octavio Paz, con las siguientes palabras:

4) Me resulta especialmente ofensivo. Juana Inés de Asbaje no tenía ninguna otra opción si no quería verse sometida a lo que significaba un matrimonio en Nueva España, y la única fuente de conocimiento (incompleto y erróneo como era) se encontraba en la Iglesia. Una mujer deseosa de estudiar y de que los hombres la dejaran en paz no tenía otra opción que meterse a monja. (Y lo primero, aunque no muy compatible con las nociones de santidad de la época, fue una trampa dialéctica de su confesor, lo aceptó él mismo ante Juana. Conviene leer Las Trampas de la Fe, de Octavio Paz, antes de aceptar sin cortapisas la intensidad y los motivos de la fe religiosa de Juana Inés).


El que Marcelo me haya expulsado del blog que administra me hace sonreír. ¡Me soportó muy poco! También me desespera. ¿Qué entederá Marecelo por ofensivo? ¿Todo aquel que disiente de Marcelo es un creyente? ¿La ofensa se paga con el silencio? En fin, dado que soy un ateo jovial y como mi post ya estaba programado antes de que yo fuese condenado al ostracismo por el Zeus de los Sin Dioses, lo pongo aquí, y a continuación voy a eliminar el dichoso "Blog sin Dioses" de mi lista de blogs que sigo, y no volveré a recomendar su lectura, para no seguir provocando la ira del santo señor.*

Ahora bien, en lo que respecta a Myers no pude resistirme a la tentación de echarle un lente a las puntadas de tan conspicuo biólogo. Y entonces pensé que PZ Myers debería definir qué entiende por "estúpido", en vista de que es un término que utiliza muy a menudo, por ejemplo en “¿Consejos para ateos?”:

“Ay, no. ¿Crees que vemos las chapucerías estúpidas que los cristianos proponen como argumentos, y creen que nosotros asumimos que se dirigen a nosotros? Somos “petulantes”, recuerda; opinamos que no hay modo de que Uds. realmente sean tan estúpidos de creer que nos van a convencer la Apuesta de Pascal o el que nos lancen citas vagas de la Biblia o nos amenacen con un infierno imaginario o las promesas de un paraíso imaginario. También buscamos a los indecisos. Nos encanta destrozar su estupidez en público por esa razón”.* *


En vez de ser claro y preciso, “¿Consejos para ateos?” es un texto sofístico, pues ofrece demasiados juicios de valor acerca de un punto de vista que merecería mejor atención por parte de un científico. Después de todo, un hombre de ciencia está capacitado para presentar una consideración en forma de argumento lógico. Si su objeto de crítica es “el creyente y su creencia”, nuestro científico debería ser capaz de contestar en sus obras, por lo menos las siguientes preguntas:

¿Qué es un creyente según PZ Myers?
¿Qué es un ateo?
¿Qué es una estupidez?
¿Qué es un comportamiento racional?
¿Qué es un estúpido?
¿Qué es un hombre de razón?

¿Cuáles son los argumentos sofísticos y no sofísticos que PZ Myers utiliza para descalificar a los creyentes? De los argumentos falaces y de los válidos, ¿cuáles son los que aparecen con mayor frecuencia en los textos de PZ Myers?

¿Cómo destroza PZ Myers la así llamada “estupidez” de los creyentes, aparte de usar juicios de valor y descalificaciones ad hominem? Es así que Myers sostiene:

«Debería yo escribir una lista en respuesta, con “cinco cosas que harán parecer inteligentes a los cristianos”»


En su texto, PZ Myers no define "inteligencia". Por lo tanto, aquí pondré mi propia definición. La inteligencia es la capacidad para ser feliz en un momento de terminado, y adaptar y adaptarse al ambiente para hacer felices a los demás. Y aquí voy. Cinco cosas que prueban que hay cristianos inteligentes:

1. En la primera misa del domingo pasado, el coro de mi parroquia cantó el Ave María de Arcadelt. Mis amigos cantaron de una manera entonada, decorosa… e inteligente.

2. Ese mismo día acompañé a un amigo católico al recién restaurado templo de la Santa Cruz de Jerusalén. La restauración del edificio sólo pudo ser efectuada por personas inteligentes. Me hizo feliz lo que vi. ¡Que si no lo hacen así las paredes y el techo se nos habrían venido encima!

3. Tengo una amiga católica que se dedica a restaurar figuras del “Niño Dios”. Lo hace bastante bien, y es muy respetuosa de la época de las piezas que restaura. Entre otras muchas cosas, reconoce periodos, zonas y materiales. Hace felices a sus clientes con su trabajo.

4. La obra completa de Sor Juana Inés de la Cruz abarca desde todos los géneros de poesía de su tiempo al teatro, del ensayo a la disertación filosófica, y hasta la investigación científica. ¡Y lo que ella hizo me hace a mí muy feliz!

5. Por regla general, las pinturas que se exponen en las paredes de los templos católicos están compuestas con gran inteligencia. ¡Los ladrones de arte hasta se las roban! Si yo fuera pintor, me gustaría pintar un lienzo tan famoso como La Virgen de Guadalupe. El arte inteligente me hace feliz.

Tras referirse a la inducción y a la deducción, PZ Myers sostiene que: “la ciencia proporciona criterios objetivos para evaluar la viabilidad de las afirmaciones de que algo es cierto”. Por eso, como bien sabe Myers, la ciencia comienza con definiciones, postulados, axiomas y de deducciones. A continuación se construyen sistemas que explican el tema a tratar. Luego, si Myers no define cuando habla de “la estupidez de los cristianos”, ¿podemos realmente saber a qué se refiere? He mostrado cinco aspectos inteligentes de los cristianos.

¿No es mucha de la obra de Myers tan sólo una rabieta que no alcanza a argumentar nada, y que se desvanece tras un escrutinio serio? Soy un pundonoroso ateo estético. Ni siquiera me atrevo a citar en español un texto tan vulgar y poco científico como el que sigue:

“We atheists actually do address the claims fervently held by millions of people. The sneaky trick the theological wankers pull, though, is that once we've smacked them down, they announce, "Oh, no — we didn't mean those millions of believers. They're stupid. We meant these other millions of believers." It's a big game of whack-a-mole. What you call "obscure Old Testament laws," someone else will call the core of their faith. What you value as the "Christological narrative," a member of yet another sect will call pretentious confabulations”.***


"We atheists" me huele a manada. No todos los ateos suscribiríamos un texto tan desparpajado como el de Myers. En ateísmo, como en todo, no están todos los que son ni son todos los que están. Ni siquiera puedo reírme de lo que escribe Myers. Que el tío deshonre la lengua inglesa todo lo que quiera; pero si al menos nos ofreciese un método, un axioma, un teorema, algo con qué ponernos a trabajar para saber a qué se refiere con sus insultos, otro gallo nos cantaría, y hasta nos lo podríamos cenar acompañado de un auténtico guacamole.

En el blog de Myers abundan los tags sobre weirdness. Si es un tema tan útil en dicho blog, ¿se le ha definido alguna vez?

Al final mucho de lo que escribe Myers se revela tan sólo como efectista, retador, desafiante, moralino… y vacío de argumentaciones, ya no digamos siquiera válidas, sino incluso, gratificantes o ingeniosas.

Probadme primero que los científicos son racionalistas, y después abandonaré mi irracionalismo y los seguiré hasta su supuesta razón.


*¡Actualización! El viernes 9 de octubre se retiró el banner VS Äriastóteles en Blog sin dioses, cosa que agradezco, por lo que el blog regresa a mi lista que sigo. :)

**Tomado de: Sin Dioses. (Las negritas son mías):
http://www.sindioses.org/simpleateismo/consejoateos.html

*** Tomado de: Pharingula.