jueves, 25 de junio de 2009

Bécqueriana

glosada por Enrique Arias Valencia

¿Volverán las carmíneas buganvilias
a trenzarse en corona deslumbrante
y, de nuevo al ceñirse ahí en tu frente
sonriendo florearán?

Y, las aves tan canoras, ¿se atreverán a regresar?
De tu canción en mi mente ya rebelde,
y de nuevo a la mañana nívea, aun más dichosas,
sus trinos entonarán.

Sin embargo, rendidas por lo seco,
las buganvilias y las aves
despedidas por tu desdén justiciero
ambas, ¡no retornarán!

martes, 23 de junio de 2009

Milagro de llanto, dulce de alegría

Enrique Arias Valencia

Aun sin haberla visto todavía, hoy escucho que la bebé llora. Al llegar, puedo ver que está sentada en el regazo de su madre. A su lado, su hermanito trata de jugar con ella. Compro una alegría, miro a la bebé, y entonces, la niña guarda silencio. Sus ojitos brillan, su cabello con colitas de caballo está peinado. Ya más tranquila, la beba esboza una sonrisa. Al alejarme, la niñita me sigue con la mirada. A punto de apartarme por completo, sólo destacan los ojitos de la bebé.

Nuevo milagro de un dios chipocludo

Enrique Arias Valencia

La joven madre se ha establecido en un nuevo lugar. Su hijo varón está a su lado. En el rebozo de la señora está oculta la bebé, pues es así como discretamente, es amamantada. Al reconocer a la familia, me acerco a comprarle un dulce de amaranto. Será la única alegría que me acompañe.
Al pagar, de pronto, la bebé se revuelve en el rebozo, y tras lanzar un gruñidito, logra destaparse. Me mira seria, me mira atenta, me mira en silencio. Viste el mismo mameluquito amarillo de la vez pasada. ¿Sabía que yo estaba ahí y por eso se descubrió?
Me sorprende tanto lo que ha sucedido, me alegra tanto verla que comienzo a reír a carcajadas. El hermanito de la niña ríe conmigo.
Les lanzo un saludo y me retiro, con mi dulce de alegría en la mano, y una sonrisa en el corazón.

lunes, 22 de junio de 2009

La azarosa fuerza del destino*

Ricardo Ortiz Fernández sostiene que la expresión "azares del destino" es un oxímoron, pues el concepto de azar excluye el de destino, y viceversa. Porque si azar es aquello que sucede de manera fortuita, sin rumbo ni orden, ¿cómo podemos conciliarlo con destino, que es aquello que ocurre necesariamente con base en el orden preestablecido? Sólo como oxímoron.

*Nota para don Evodio Escalante: ¿estoy glosando ingeniosamente una ópera de Verdi, cuyo argumentista Piave se basó a su vez en Don Álvaro o la fuerza del sino del escritor español Ángel de Saavedra, Duque de Rivas o no podemos jugar con los oximorones?

La apropiación de la apropiación

Enrique Arias Valencia

Seamos leales a lo que nos sugiere Evodio Escalante:

“Desde que el escritor John Barth hizo circular la expresión “literatura del agotamiento” nos hemos resignado a considerar que no hay nada nuevo bajo el sol, que nos ha sido vedado el privilegio de inventar nuevas metáforas, y que, en dado caso, el oficio del escritor consiste en aderezar de nuevas maneras lo que ya ha sido asimilado por la tradición”.

Dice Evodio Escalante:

“¿Pero qué sucede cuando un escritor mexicano de nuestros días, sin mencionarlos, sin anotar sus versos en cursivas o ponerlos entre comillas, y sin acompañar la cita de una pertinente nota al pie de página, indicando la fuente, se apropia de pasajes enteros de lo que han escrito y publicado estos poetas más que eminentes?”

Por lo tanto, debería decir:

“Desde que el escritor John Barth hizo circular la expresión “literatura del agotamiento” nos hemos resignado a considerar que no hay nada nuevo bajo el sol,* que nos ha sido vedado el privilegio de inventar nuevas metáforas, y que, en dado caso, el oficio del escritor consiste en aderezar de nuevas maneras lo que ya ha sido asimilado por la tradición”.

*Eclesiastés, 1:3. Cfr. con esta pregunta de Escalante: “¿Es legítimo intercalar frases y versos completos de Eliot, de Rilke, de la Biblia, sin acompañar estos “préstamos” de algún recurso tipográfico que indique o sugiera al menos que no han brotado de la “inspiración” del autor cuyo libro tenemos entre las manos?”

Todas las citas de Evodio fueron tomadas de aquí.

martes, 16 de junio de 2009

Regalo de un dios chipocludo

Enrique Arias Valencia

Parto presto del trabajo para entrar el metro. En la entrada, una joven mujer ofrece en el suelo su humilde mercancía. A su lado, un pequeño niño se recarga en la pared. Una niña, hija también de vendedores ambulantes, se acerca a entregarle al desabrido infante una hoja volante.
En brazos de la marchanta reposa una bebé. Aunque está de espaldas, advierto que dicha niñita chupa una paleta roja; quizá un año tiene, a lo mucho dos. Caperuza amarilla, mameluquito del mismo color. Me acerco a preguntar por la mercancía de la señora. Son obleas, un dulce en forma de media luna, corazón de azúcar y semillitas en los bordes. El paquete cuesta diez pesos. A decir verdad, a mí no me gustan las obleas.
Le pido una bolsita con cuatro o cinco golosinas. Pago con un billete de cincuenta pesos. Para darme mi cambio, la señora hace reposar a la bebé en su regazo. Y es en esa circunstancia que percibo por primera vez el rostro de la beba. Aun con mi amargura, sonrío, y muevo la mano en son de saludo. La bebé me mira también, y en su carita se dibuja una sonrisa, carcajadita gutural: “¡Jajaja!” Es a esa mirada, a esos ojitos negros, a esa diminuta bebé que por un instante me sonríe, a lo que yo llamo el regalo de un dios chipocludo. Dura un santiamén. Y aunque no creo en Dios, por un momento que rivaliza en belleza con la altiva eternidad, mi espíritu se refresca, y me parece que hay algo bueno en el mundo.
No abordo el metro, me decido por el transporte motorizado, y en un desvencijado microbús, devoro el pretexto de mi efímera alegría.

lunes, 15 de junio de 2009

¡Ahora soy amigo del Sol!

Te conocí como un rayo del más esplendoroso de los soles. Te amé como la realización más bella de este universo. ¿Fue hado impersonal? No lo sé. ¿Fue destino construido? Tampoco lo sé. ¿Es hada el alma? Tampoco lo sé. A veces, tan sólo quisiera que una gota de tu persona se derramara en mi vida; no para regresar, sino para saber que todavía estás ahí. Si volvieras, sería agridulce. Si no vuelves, es agridulce. ¿A qué juega el día de hoy?

Quizá deba señalar que se llama también hado al destino, así, en masculino. La pregunta de Laurye estimula a pensar, a imaginar. ¿Existe el libre albedrío? ¿Está predeterminado nuestro destino? Yo, en lo personal, espero que sea lo mejor que sea.

En algunas mitologías, el hada es quien nos conduce a un destino catastrófico. En El ocaso de los dioses, de Wagner, las tres Nornas tejen el hilo del destino, y comentan acontecimientso que sucederán sin que nadie pueda cambiarlos. Ellas son quienes lo tejen, ¿son responsables de los que sucede en la escena? Aquí un fragmento de lo que canta una de ellas:

Para bien o para mal,
yo enrollo la cuerda y canto.
Bajo el Fresno del Mundo
tejía antes, cuando a éste
aún le crecían hojas
grandes y fuertes de su tronco,
cuando aún era un bosque de nobles ramas.
_________________
¡Y que todos los seres de todos los mundos sean felices!

lunes, 8 de junio de 2009

Ixmiquilpan 8

La Cruz Atrial de Ixmiquilpan

domingo, 7 de junio de 2009

sábado, 6 de junio de 2009

Ixmiquilpan 6

La señora sentada es indicio de que estamos en un templo católico, pero el mural nos muestra a un guerrero jaguar del México antiguo. Toda una delicia sincrética.

viernes, 5 de junio de 2009

Ixmiquilpan 5

Escena de batalla. Nótense el arco, la flecha y el escudo de uno de los guerreros, y el bastón (macana, cachiporra, garrote, prehispánica: la macuahuitl) y el decapitado en la mano del guerrero jaguar. El símbolo de la palabra brota por todos lados.

jueves, 4 de junio de 2009

miércoles, 3 de junio de 2009

Ixmiquilpan 3




Una extraña escena de batalla

Enrique Arias Valencia

Al centro, un animal que tiene cuerpo de venado, patas muy difíciles de identificar y cabeza reptiliana, con orejas de jaguar. Un guerrero se oculta tras de esta bestia, en tanto que un personaje vencido aparece al frente.

De la boca del animal brota una espiral, que entre los indígenas del antiguo México era un símbolo de la palabra. De hecho, lo que vendría a ser la extendida crin de la criatura, está formado por dichas espirales. Era un animal de palabra, podríamos decir. Algunos de estos símbolos recuerdan también las hojas de las plantas. Una pequeña serpiente forma la cola del animal, y también de su boca brota la espiral que significa la palabra.

El caballero vencido lanza un grito que parece una planta que brota de sus labios. Mudo, su atacante se oculta tras la bestia, y un escudo redondo. Ambos blanden unas armas prehispánicas, unos bastones estrechos en el mango y anchos en el extremo. Una mano anónima sostiene un tercer bastón, al lado de la serpiente.

martes, 2 de junio de 2009

Ixmiquilpan 2

Un guerrero jaguar con una diadema blanca.
Nótese el sincretismo de la columna: motivos florales y frutales con un capitel cuasi corintio.

lunes, 1 de junio de 2009