miércoles, 23 de diciembre de 2009

Abandonar el mundo que nos abandona

Enrique Arias Valencia
Sabido es por muchos que en el horizonte de los sentimientos, la muerte de un ser querido muchas veces se experimenta como un abandono injustificado. De hecho, todo abandono es muerte.

Sin entrar en rencillas
de espinas, la rosa.
No formaré familia
en este mundo traidor
pues yo no sé amar
a quien me abandona.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Entonces ámalo mientras lo tengas contigo y ódialo cuando te abandone. Hasta que comprendas que tú también abandonarás a todos algún día y no por eso eres merecedor de odios.

Buenos deseos de amor para todos.

Susie.

Äriastóteles Lumínico dijo...

¡Hermosas palabras, Susie!

Oceanida dijo...

Aprovechar al maximo la comapnia y el amor de quien amamos, porque no son nuestros y algun dia, alguno de los dos se ira.

Un abrazo muy fuerte!!

Atilio dijo...

Sospecho que encandilado por el dolor del deseo no reciprocado ignoras cuando tu eres la causa del dolor ajeno por deseo no reciprocado.

Äriastóteles Platónico dijo...

¡Salve, Dionisos,
Dios vencedor
tu cuerpo,
tu sangre
son nuestra redención!