viernes, 4 de diciembre de 2009

El pesimismo luminoso

El pesimismo brillante
© Enrique Arias Valencia


La vida es un cuento contado por un idiota,
lleno de ruido y de furia,
pero que no significa nada.
Shakespeare




EL PESIMISMO ES LUMINOSO


Confundidos por infinidad de problemas vagamos en el desierto de nuestra inquieta alma. Buscamos inútilmente una voz que nos acompañe en nuestra travesía por la vida. Incluso, el mundo puede revelársenos como un abismo, y desesperamos. De pronto descubrimos un gusano de luz. Este gusano es el pesimismo brillante.

El pesimismo brillante no debe entenderse como un trance de angustia o desdicha, sino como fruto de un acto racional que nos confronta con la realidad y su esplendor horroroso. Descubrimos que la naturaleza nos hiere con su terrible inocencia; pero no repetimos las frases de la derrota, antes bien somos la voz de aquellos que han descubierto lo absurdo del mundo ordinario y que buscamos la salvación ya sea en el arte o en acertados pensamientos. Sabemos que la humanidad entera no puede salvarse sola, puesto que no puede librarse de su propia sentencia de mediocridad y tontería, sabemos que es incapaz de oponer resistencia a los ataques de la vida; no obstante, habrá algunos que podamos librarnos de la sentencia gracias a un acto racional.

LO LUMINOSO ES FELIZ


El pesimismo brillante es resultado del hecho de pensar. Sólo aquellos que han claudicado en su derecho a pensar pueden ser felices; por eso pensar es descubrir la miseria de la filosofía y nuestra pequeñez filosófica. Pensar es encontrar los motivos que se ocultan tras las máscaras que usamos en el mundo ordinario. Pensar es descubrir implícitamente que la vida carece de sentido, y entonces la razón se revela como un acto desequilibrado.


EL PESIMISMO LUMINOSO ES FELIZ


Sin embargo, tras este descubrimiento aparece otro de brillantez deliciosa: la posibilidad de crear una vida interior apasionada, un suplemento abstracto que estará ahí para superar al mundo ordinario. Este suplemento abstracto será entonces un mundo paralelo en el que el mundo ordinario se desploma para dar lugar a la luz dispersa del deleite pesimista que resplandece durante las nuevas eternidades. Si la vida es un cuento contado por un idiota, entonces los hombres tenemos derecho de ser idiotas, porque los frutos se parecen al árbol que los dio. Y sin embargo, el pesimismo brillante es el reconocimiento de la luz de la razón o del arte. Si no siempre tenemos razón, quizá tengamos arte. Y en vista de que el mundo está bajo el imperio de la idiotez, tenemos derecho de reírnos de él.


© Enrique Arias Valencia, 2005.

8 comentarios:

pecado dijo...

Optima versión de un estado marginado, personalmente influyo.

genetticca dijo...

Buena la cita del principio.
El ser humano pasa su vida entre la ignorancia y la piruleta.
Tienes toda la razón y este escrito es una verdad,hiriente para unos, sabída por otros.
De todos modos, muchas veces,esos gusanos nos libran de caer en el vacío existencial. Lo inteligente sería husarlos a conveniencia,sabiendo que son señuelos temporales, no habituales. Después volver al trágico escenario de la realidad donde la vida es exactamente una mujer desnuda con todos sus encantos y trucos para atraernos.
Para mí la soución es la creatividad, el arte, el sacar a fuera de manera exasperante todo lo acumulado,pèro positivamente interpretado.

Saludos amigo

genetticca dijo...

Perdón, Usarlos va sin hache...con las prisas

Äriastóteles Lumínico dijo...

Pecado y genetticca:

Reciban un gran abrazo.

Ojcar dijo...

Yo a este le conozco, seguro que le suena el nick "Racsóuran", jajaja

Äriastóteles Lumínico dijo...

Hola, Ojcar. ¡Bienvenido a esta nueva era de El pesimismo luminoso!

genetticca dijo...

Que significa Racsóuran? perdon por mi ignorancia.

Äriastóteles Lumínico dijo...

Hola, genetticca.

"Racsóuran" es una anagrama de Óscar + Uran. Ignoro qué significa Uran.

¡Salud, paz y alegría!